
GABRIELA CALOTTI, LIMA, AFP
La primera dama de Perú, Eliane Karp, debutó el viernes como anfitriona en la XI Cumbre Iberoamericana de Lima, broche de oro de un matrimonio que dio sus primeros pasos en un decorado hippie y ahora recibe a jefes de Estado y de Gobierno de otros 20 paÃses, además de los reyes de España.
Nacida en ParÃs bajo el signo de libra, pero de nacionalidad belga y origen judÃo, Eliane Karp, de 48 años, ha desarrollado en Perú una intensa actividad polÃtica, acompañando a su esposo, Alejandro Toledo, de 55 años, en su campaña para las elecciones presidenciales de este año.
En entrevista con la AFP, Karp afirmó que no tiene “ningún modelo de primera dama” y que tiene “una visión y una filosofÃa como ser humano y no directamente como mujer, pues trato de ser consecuente con las cosas en las cuales creo. Pero no tengo un modelo, porque nunca me lo he planteado” y enfatiza: “ser primera dama no era el objetivo de mi vida”.
Ausente de Perú la primera vez que su marido aspiró a la presidencia en 1995, Eliane Karp fue una protagonista enérgica de la segunda campaña electoral de 2000, convirtiéndose en una de sus principales asesoras polÃticas.
Rechaza la etiqueta de que una primera dama debe remitirse a “un papel decorativo y protocolar” y aunque el sábado efectuará una serie de actividades sociales con otras doce esposas de jefes de Estado y de Gobierno presentes en Lima, afirma que su tarea es también apoyar a su esposo “en la lucha contra el terrorismo y por la promoción de la democracia”.
Dice que sus principales crÃticos son del “sector alto (de la sociedad peruana), que no quiere que una mujer se involucre en el trabajo del esposo”.
Esta antropóloga formada en Estados Unidos comenta que el hecho de tener proyectos propios como primera dama “generó un poco de remolinos”, pero asegura que no puede tener pretensiones polÃticas, “porque no he nacido acá. Es peor que Hillary”, indica refiriéndose a la esposa del ex presidente estadounidense Bill Clinton, elegida senadora tras pasar difÃciles momentos en su vida conyugal.
La oficina de la primera dama peruana descentralizó sus tareas al sur, norte y oriente del paÃs, para ampliar su capacidad de acción y concertar los esfuerzos del gobierno en la lucha contra la pobreza.
Y a tal punto se ha involucrado en la historia peruana y en su gente, que habla quechua, la lengua de los indÃgenas.
Una particularidad más de esta mujer de cabellos rojizos y delgada, es que se ha casado dos veces con el mismo hombre, algo poco común.
La primera vez fue en 1980. Seis años después llegó el divorcio, perÃodo durante el cual ella vivió fuera del Perú, mientras Toledo permanecÃa con su hija en Lima.
En 1996 volvieron a contraer matrimonio, aunque otros dicen que fue en 2000, antes de lanzar la campaña a la presidencia. En todo caso, Eliane Karp dice que el primero fue “un matrimonio totalmente hippie” y que luego se volvieron a casar porque “era demasiado bueno para dejarlo”.
“Tenemos caracteres muy fuertes los dos, y somos muy apegados a nuestras convicciones”. Y como si fuera poco “defender dos ideas diferentes es muy problemático”, pues dice que “ha habido una necesidad de reunir dos culturas porque venimos de dos culturas tan diferentes, dos religiones diferentes, medios socio-económicos diferentes”.
Karp sigue pensando que su matrimonio “es una apuesta arriesgada y extraordinaria, con sus altibajos y ahora que somos más maduros por no decir viejos, o más viejos que hace 20 años, le vemos mucho más el lado positivo que el lado de los obstáculos”.
Alejandro Toledo “ha sido mi compañero realmente”, dice Eliane Karp, y añade: “Ahora lo estamos aplicando en la polÃtica. Hemos hecho campaña, asÃ, como cuando éramos estudiantes”.
PolÃglota y con experiencias de vida en varias latitudes –vivió en Francia, Bélgica, Estados Unidos e Israel– la primera dama peruana practica su credo religioso, pero aclara inmediatamente: “no soy ortodoxa”.
“Vengo de una tradición polÃtica que es el Mafam, un partido a la izquierda del Partido Laborista (israelÃ) y desde que soy niña creo que la población palestina debe tener su Estado con tal de que ellos acepten las reglas del juego que tiene un Estado”. *
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