En la Casa Blanca festejan el Ramadán y en Bahrein las mujeres tendrán derechos

Nace un nuevo orden mundial

JOSE LUIS MARTINEZ

 

Gran Bretaña e Irán vuelven a hablarse, las relaciones entre Moscú y Washington tomaron impulso, el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, se convirtió en un aliado indispensalbe de su homólogo estadounidense, George W. Bush, que ignoraba incluso su nombre hace pocos meses. Algunos expertos hablan ya de un nuevo orden mundial que coincide con el nuevo siglo, el XXI.

Todos están de acuerdo en un punto, que las alianzas y rivalidades tradicionales quedaron profundamente afectadas.

«Se trata de un auténtico nuevo orden mundial, no como en 1991″ después de la Guerra del Golfo, afirman los expertos. Es una «nueva etapa» tras la caída del Muro de Berlín, en 1989, que marcó el final de la Guerra Fría, opinan otros.

La magnitud de los atentados del 11 de setiembre en Estados Unidos «sembró el pánico» entre muchos dirigentes, que se dieron cuenta de que sus propios intereses estaban amenazados. El líder palestino, Yasser Arafat, no duda en destacar las palabras de Bush, quien reclamó el fin de la colonización judía en los territorios ocupados y se mostró partidario de un Estado palestino. El ataque no fue sólo contra Estados Unidos.

El presidente paquistaní fue el primer gran beneficiado de esta redistribución de papeles.

Marginado por la comunidad internacional desde su acceso al poder en 1999 a través de un golpe de Estado, estigmatizado por haber respaldado al régimen de los talibanes en Afganistán, el general Musharraf cortó los lazos con la milicia islámica tras el 11 de setiembre, incluso a riesgo de ponerse en contra a su país musulmán.

Su adhesión a la lucha antiterrorista liderada por Estados Unidos no fue gratuita. El ex «general golpista» fue acogido en las capitales occidentales, Washington levantó las sanciones que impuso a Islamabad por realizar ensayos nucleares y los grandes países desbloquearon sustanciosas ayudas económicas, unos 600 millones de dólares sólo de Estados Unidos.

La guerra en Afganistán igualmente permitió al presidente ruso, Vladimir Putin, acercarse a Bush, y Estados Unidos redobló los esfuerzos para relanzar el proceso de paz en Medio Oriente.

Por su parte, el primer ministro británico, Tony Blair, abogó por una intensificación de las relaciones entre Russia y la OTAN. Putin aseguró que «Russia no intentaba entrar en la OTAN por la puerta de atrás ni molestar, retrasar o poner veto a los asuntos de la OTAN».

«Claramente hay un lado atractivo» en el paso del formato del Consejo Permanente Rusia-OTAN que es de 19+1 al formato 20, destacó George Robertson. «Sería un cambio de gran importancia que Rusia tuviera un lugar en la misma mesa que los demás países miembros de la OTAN», afirmó el secretario general de la Alianza, aunque precisó que todavía había que «determinar la sustancia de las nuevas relaciones antes de pasar a nuevas instituciones».

El nuevo órgano permitiría la asociación de Moscú a las decisiones de la Alianza, y podría llamarse Conferencia Rusia-Nordatlántica, declaró Robertosn. En un discurso sobre política exterior, Blair trazó su propia visión de un nuevo orden mundial surgido de los escombros del World Trade Centre.

En sus numerosas giras diplomáticas, Blair realizó escalas en países antes juzgados poco recomendables, como Irán y Siria. Además, reclamó enfáticamente la necesidad de Londres de sumarse a la Unión Europea, algo que Gran Bretaña había dejado en un segundo lugar. Incluso está negociando con España la situación de Gibraltar.

Una de las principales consecuencias de los atentados del 11 de setiembre es que Washington «ya no puede permitirse ignorar al mundo que le rodea y el gobierno Bush está tomando conciencia».

El nuevo orden llegó incluso a Washington. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, invitó a una cena en la Casa Blanca a los embajadores de los países musulmanes para celebrar el Ramadán, el mes sagrado musulmán, y decirles que los bombardeos sobre Afganistán deben continuar porque «la maldad no tiene días santos».

En un gesto sin precedentes, un presidente estadounidense celebró dicha festividad en la Casa Blanca para resaltar que el conflicto de Afganistán no era una guerra contra los musulmanes.

«Compartimos un compromiso hacia la familia: proteger y amar a nuestros hijos. Compartimos nuestra creencia en la justicia divina y en la responsabilidad moral humana. Y compartimos el mismo deseo de un futuro en paz», dijo Bush a los embajadores, que se reunieron en el State Dining Room para una bendición del Ramadán y la finalización del día del periodo de ayuno con la tradicional comida Iftar.

Es la primera vez que el Iftar se celebra en la Casa Blanca y asiste un presidente estadounidense. Junto con Bush se encontraba el secretario de Estado, Colin Powell, y altos funcionarios.

Antes de la cena, los embajadores que representaban a más de 50 naciones, incluidas Indonesia, Pakistán, Arabia Saudita, Siria y Yemen, se reunieron en el Salón Este para los rezos tradicionales.

Los representantes del Líbano y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) también estuvieron presentes. No concurrieron los de Irán, Irak y Libia.

Bush defendió su decisión de siguier atacando en el Ramadán a los embajadores y otros invitados: «Los terroristas no pertenecen a ninguna fe. La maldad no tiene días santos».

El presidente estadounidense también usó la cena para señalar los programas de ayuda de Washington en Afganistán y prometer su apoyo para la formación de un gobierno de amplia base.

El gobierno de Bush sostuvo una reunión de miembros femeninos del gobierno, abogadas y empresarias sobre cómo asegurar que las mujeres afganas tengan voz en el futuro del país.

«Los derechos de las mujeres en Afganistán son algo con lo que no se negocia», dijo Powell.

«Estamos trabajando para una mayor oportunidad y una vida mejor para el pueblo de Afganistán y para toda la gente del mundo islámico», dijo Bush a los embajadores. «Agradezco su amistad y les deseo un Ramadán bendito», afirmó.

Pero los cambios y las nuevas señales tambien se vieron en en el mundo árabe, como consecuencia de la fatídico martes negro.

El Consejo Consultivo (Majlis as-Shura) de Bahrein aprobó un proyecto de ley gracias al cual será abolida cualquier forma de discriminación en relación con las mujeres residentes en el emirato.

Durante la sesión, el ministro de Estado para Cuestiones Parlamentarias recomendó la adopción de medidas porque «eso refleja la mejor situación de las mujeres en la sociedad de Bahrein».

La nueva normativa que suprime toda forma de discriminación hacia las mujeres también tiende a promover igualdad de derechos entre los dos sexos en cuestiones políticas, sociales, culturales, económicas y profesionales. Es esta la última iniciativa del gobierno de Bahrein hacia la democratización del país, donde viven unas 600.000 personas y que hospeda la base de la Quinta Flota norteamericana.

Las alianzas, los cambios y las nuevas señales continuarán. *

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