El sermón de la montaña para unos 100.000 fieles

Steve Pagani

El Papa Juan Pablo II predicó el apoyo a los débiles y perseguidos el viernes, en un fuerte mensaje ante una multitud desde la colina donde, según la tradición, Jesucristo pronunció el Sermón de la Montaña.

Con su voz resonando desde el Monte de las Bienaventuranzas que se alza en las márgenes del Mar de Galilea, el Papa se hizo eco del sermón de Jesús, instando a unos 100.000 peregrinos de todo el mundo a resistir lo que llamó «la voz del mal», en los albores del Siglo XXI. «Es una voz que dice: ‘Bienaventurados los orgullosos y los violentos, los que prosperan a cualquier costo, quienes son inescrupulosos, despiadados, taimados, quienes hacen la guerra, no la paz, y persiguen a quienes se plantan en su camino'», dijo el Papa en su homilía de la misa oficiada al aire libre. «‘Sí’, afirma esta voz del mal, ‘ellos son los que triunfan», agregó el Pontífice.

El Papa encabezó la actividad más multitudinaria de su peregrinaje de una semana por Tierra Santa, la gira que corona un papado trotamundos estimulado, desde su comienzo en 1978, por el sueño del líder católico de seguir las huellas de Jesús.

El Sermón de la Montaña es uno de los textos más reconocidos del Nuevo Testamento, en el cual Jesucristo alaba a los pobres, los débiles, los pacificadores, los misericordiosos y los puros de corazón.

Sus versos son uno de los pilares fundamentales del cristianismo, al apoyarse en los 10 Mandamientos que Dios entregó a Moisés en el Monte Sinaí, según el Antiguo Testamento, y ser también un elemento clave para la separación con el judaísmo que representa la historia de Jesús.

A pesar de su precario estado de salud, el Pontífice, de 79 años, habló con su voz más sonora desde que comenzó el lunes su agotador peregrinaje, reafirmando las palabras que Jesús pronunció hace unos 2.000 años. Juan Pablo II instó a los fieles a mantenerse apegados a su herencia cristiana y, rechazando las tentaciones modernas, a elegir el bien sobre el mal. «Es extraño que Jesús alaba a aquellos que el mundo por lo general considera débiles.

El les dice: ‘Bienaventurados aquellos que parecen ser perdedores, porque ustedes son los verdaderos ganadores: el reino de los cielos les pertenece'», dijo el Papa. «Esas palabras presentan un desafío que exige (…) un gran cambio de actitud», agregó. La multitud, la mitad jóvenes católicos de distintas partes del mundo, aplaudió desde sus lodosos sitios montados ante una enorme plataforma-altar de color rojo, erigida en el monte, desde donde se aprecian las aguas sobre las cuales se dice que caminó Jesús.

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