La Loya Jirgá, la asamblea tradicional

Los participantes en la conferencia interafgana, que fijará los pilares del futuro de Afganistán y comenzará el martes en Bonn, están de acuerdo en la necesidad de celebrar posteriormente una Loya Jirgá, asamblea tradicional del pueblo afgano que se encargará de discutir y aprobar el perfil del nuevo régimen.

La Jirgá o asamblea, es una institución típica de la etnia pashtún, mayoritaria, según el especialista del país Louis Dupree, que asegura que la mayoría de los grupos afganos tienen consejos tribales, municipales o regionales. La celebración de una Loya Jirgá está pues íntimamente unida a la historia institucional del país.

El emir Abduhr Rahman (1880-1901) rechazó las bases de un Estado afgano moderno y designó una primera Loya Jirgá o gran asamblea que incluía a los príncipes, la elite rural, los jefes religiosos y que era convocada puntualmente para estudiar y decidir cuestiones cruciales del destino del país.

«Hay una regla en Afganistán: la Loya Jirgá decide el futuro de país», explicó Abdul Kakir, influyente miembro de la Alianza del Norte, compleja coalición de minorías que lucha contra los talibanes y que enviará una delegación a la conferencia de Bonn.

En la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), una Loya Jirgá decidió que el gobierno del rey Zaher Shah decretaría la neutralidad de Afganistán en este conflicto.

En 1964, esta Gran Asamblea es sustituida por el monarca, quien opta por establecer una Asamblea Nacional y un Senado, que deben aprobar la nueva constitución.

Con esta decisión, la imagen de la Gran Asamblea desapareció del paisaje político de Afganistán hasta hoy en día, cuando la celebración de una conferencia interafgana en Bonn sacó a relucir este antiguo organismo.

La Alianza del Norte, en el poder en Kabul, y el presidente de Afganistán, Burhanuddin Rabbani, que volvió a la capital después de cinco años de exilio para encabezar la transición, deseaban que la reunión que fijara los pilares políticos del nuevo Afganistán se celebrara en Kabul pero la ONU prefería un terreno neutral.

La oposición a los talibanes cedió finalmente y enviará una delegación a Bonn, pero quiso rescatar esta antigua estructura como forma de reivindicar su soberanía, sus tradiciones y mostrar un discreto rechazo a la injerencia extranjera. *

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