Conferencia interafgana: Alianza del Norte intenta aparentar unidad
«Intentaremos tener representantes de todas las facciones pero, como la situación ha cambiado, si sólo van (a Bonn) tres o cuatro personas, podrán representar a todo el Frente Unido (la Alianza del Norte) porque no hay diferencias serias entre nosotros», había afirmado el jueves Yunis Qanuni, el ministro del Interior de la Alianza del Norte.
Un día después, anunciaba que la delegación de la Alianza, cuya dirección asumirá, contará al menos con once personas y que «todas las facciones estarán representadas» por ella.
La conferencia interafgana reunirá el martes, con la tutela de la ONU, a representantes de la nación afgana para estudiar el futuro institucional y político del país tras la caída del régimen talibán.
Los responsables de la Alianza no dejaron de repetir que su movimiento ya no sufría las divisiones que le caracterizaron hasta ahora.
Pero lo cierto es que esa coalición de minorías (tayikos, uzbekos y hazaras) congrega, ante todo, a aliados circunstanciales.
La Alianza del Norte nació como reacción al dominio creciente de los talibanes en el país, antes de que la milicia fundamentalista se hiciera con el poder en Kabul en 1996.
Pero, como ejemplo, sus componentes tayikos y uzbekos compiten para controlar el bastión talibán de Kunduz, en el norte.
El general uzbeko Rachid Dostam, que controla la región de Mazar-i-Sharif, más al oeste, y que traicionó a sus aliados tayikos en varias ocasiones en el pasado, lleva a cabo negociaciones con comandantes talibanes para obtener su rendición.
No obstante, las fuerzas tayikas de la Alianza lanzaron una ofensiva contra Kunduz el jueves, saboteando los esfuerzos del general uzbeko, sospechoso de querer tomar el control de la ciudad alineando en sus filas a los talibanes, según la agencia Afghan Islamic Press (AIP).
Yunis Qanuni confirmó ese análisis el viernes, explicando que sus fuerzas se dirigían hacia Kunduz porque «los comandantes talibanes que negocian con Dostam intentan simplemente ganar tiempo».
La preeminencia de los tayikos en la Alianza se traduce en el control de Kabul por sus fuerzas, así como en la ocupación de los puestos de primera plana en la coalición (Presidencia, Defensa, Seguridad, Interior y Relaciones Exteriores).
Ese predominio no es apreciado por sus miembros menos influyentes.
Además, las divisiones en el seno de una misma etnia superan incluso los límites de la Alianza.
Los hazaras, un pueblo del centro afgano, tienen una facción en el seno de la Alianza del Norte, el Harakat-e-Islami, cuyo viejo enemigo es la facción rival Hezb-i-Wahdat, antes aliado de los tayikos.
Los tayikos de la Alianza del Norte no estarán dispuestos a ceder terreno a los demás miembros de su coalición mientras su antiguo enemigo pashtún, etnia a la que pertenecen los talibanes, intente reafirmar su preeminencia en la escena política afgana.
Los tayikos sólo han dirigido Afganistán en dos ocasiones, muy breves, en 250 años de hegemonía pashtún. *
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