Kunduz y Kandahar, las dos únicas ciudades aún en poder talibán

Las ciudades afganas de Kunduz, al norte, y Kandahar, al sur, son los últimos bastiones aún en poder de los talibanes que intentan una resistencia extrema a costa de un baño de sangre.

— KANDAHAR: es la segunda ciudad de Afganistán. Vaciada en un 80 por ciento de sus habitantes (unos 250.000), la ciudad bajo asedio y sometida a fuertes bombardeos se ha transformado en un lugar espectral, sin agua, luz, y presa del caos.

Corazón de la etnia pashtún, se encuentra en el sureste del país, en una zona llana a unos 1.000 metros de altitud, sobre las orillas del río Tarnak. Dista 500 kilómetros de la capital Kabul. Su origen se remonta a Alejandro Magno. Saqueada por Gengis Khan en el siglo XII, en 1747 y por algunos decenios se vuelve bajo el emirato de Ahmad Shah capital de un vasto imperio que se extendía desde Khorasan (en el actual Irán) a Nueva Delhi.

Es una ciudad que repetidamente en su historia ha conocido sangrientos asedios y ocupaciones: por parte de las fuerzas británicas durante la primera guerra afgana (1839-1842), después por las tropas soviéticas (1979-1989) y finalmente durante la guerra civil entre las diversas facciones de la resistencia afgana (1992-96).

Desde 1994 se transformó en el cuartel general de los talibanes y de hecho volvió a ser la capital del emirato afgano. Aquí su guía político-espiritual, el molá Omar, nacido en una aldea cercana a Kandahar, estableció con su familia su residencia habitual.

Fue aquí que en marzo pasado una delegación de ulemas llegó en un intento –inútil– de convencer a Omar para que no destruyera los Budas gigantes de Bamiyan.

También hasta aquí llegó el 17 de setiembre pasado una delegación paquistaní para solicitar la extradición de Osama bin Laden.

Kandahar, que a comienzos de los 80 era el más importante centro comercial de Afganistán, con más de 1.600 negocios y 180 mezquitas, asiste impotente a su destrucción con una parte de la población tomada como rehén para impedir la rendición y con las bombas que intentan vencer la resistencia de los talibanes y el molá Omar.

— KUNDUZ: la ciudad, asediada desde hace dos semanas por las fuerzas de la Alianza del Norte y a punto de caer, arriesga un baño de sangre con los hombres de Al Qaeda (árabes, paquistaníes y chechenos) y los talibanes irreductibles que impiden la rendición.

Kunduz se encuentra a unos 60 kilómetros del límite con Tadjikistán. En un país privado de vías de comunicación como Afganistán, la ciudad representa un lugar estratégico porque desde aquí parten los caminos que llevan tanto a Mazar-i-Sharif como a Kabul y por su aeropuerto. Kunduz dista 250 kilómetros de la capital.

Es una ciudad que, cuando en Afganistán las estadísticas tenían aún sentido, tenía unos 80.000 habitantes y la región era un importante centro comercial donde eran cuidados y vendidos los mejores caballos de Afganistán.

No ha conocido períodos largos de paz desde hace más de 20 años.

Tras el retiro del contingente soviético (1989), Kunduz fue uno de los puntos más calientes de Afganistán.

Fue repetidamente disputada entre mujaidines y tropas gubernamentales y luego teatro de sangrientos asedios en la guerra civil entre las milicias islámicas siendo la ciudad uno de los bastiones de la facción del presidente Burhanuddin Rabbani.

Kunduz, situada sobre la orilla del río homónimo, fue conquistada por los talibanes en mayo de 1997 después de que el comandante local militar se reveló contra las fuerzas leales a Rabbani, pasándose a los talibanes. *

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