Fuerte polémica entre policía y FBI por pedido de interrogatorio

La decisión del gobierno de George W. Bush de interrogar a unas 5.000 personas de origen medio-oriental que viven en Estados Unidos, generó una fuerte polémica entre la policía –que se niega a hacerlo– y el FBI en un nuevo capítulo de la lucha antiterrorista.

«No queremos ser cómplices de una operación con contornos racistas», afirmó un portavoz policial en referencia a la nueva medida, decidida a raíz de los atentados terroristas del 11 de setiembre, y que pone en veredas diferentes a la policía y al FBI.

El pedido del ministro de Justicia estadounidense John Ashcroft a la policía estadounidense para que colabore en los interrogatorios de miles de medio orientales que viven en el país, «está dividiendo a Estados Unidos», sostienen algunos analistas.

Ayer, policías de todo el país rechazaron el pedido que consideran «incompatible con el estado de derecho».

En Portland (Oregon), el jefe de la policía se opuso rotundamente al pedido de Ashcroft ya que entra en conflicto con «la prohibición de interrogar a los inmigrantes cuando no son sospechosos de un crimen en particular», informó hoy el New York Times.

Por su parte, el jefe de la policía de Detroit, Charles Wilson, subrayó su empeño en «defender los derechos fundamentales de los individuos, sancionados por la constitución de Estados Unidos, por la constitución de nuestro estado y por las leyes municipales».

Precisamente en Detroit, el FBI redactó una lista con los nombres de 83 personas extranjeras para ser interrogadas, a lo cual Wilson respondió que «no obligaré a mis hombres a tratar a la gente como criminales».

La polémica surgió tras la publicación de un memorándum el 9 de noviembre pasado, a través del cual el ministro Ashcroft anunció el plan que prevé el interrogatorio de 5.000 personas. *

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