Un misterio, porque ocurrió en una zona rural del noreste de Estados Unidos

Murió la mujer de 94 años con ántrax

Patrick Charmel, director del Hospital Griffin, indicó que la mujer, Ottilie Lungren, sucumbió a la complicaciones de la forma pulmonar de la enfermedad, considerada como la más virulenta.

Este caso es considerado como un misterio porque ocurrió en una zona rural del noreste de Estados Unidos, cerca a la pequeña ciudad de Oxford, sin que la víctima tuviera relación con oficinas gubernamentales, el correo o de los medios de comunicación, como ocurrió en los casos precedentes.

Cualquier persona que disponga de 10 dólares puede descubrir, en Estados Unidos, los secretos del bioterrorismo y tratar de fabricar una variante de ántrax no mucho menos sofisticado que el que está circulando en las casillas de correo de todo el país.

Un especialista autodidacta realizó un manual de bioterrorismo y desde hace años recorre Estados Unidos para venderlo en las muestras de armas.

El FBI se ocupó varias veces de Timothy Tobiason, de 45 años, un empresario de fertilizantes que vive en un campamento y promueve teorías similares a las que defendía Timothy McVeigh, el autor de la masacre de Oklahoma City.

Los investigadores no encontraron pruebas para sostener la teoría de que Tobiason haya puesto en práctica sus «recetas» de terror y el hombre en estos momentos administra un stand en Salt Lake City (Utah), en una muestra dedicada a las armas convencionales y a otras que no lo son.

Su libro se vende a 10 dólares, a pesar de que algunos especialistas en antiterrorismo, después de haberlo leído, lo definieron como «extremadamente peligroso».

«Si este gobierno sigue haciendo lo que me hizo a mí, persiguiéndome, habrá cada vez más McVeigh y cada vez más Tobiason», dijo el autor al New York Times.

Tobiason dijo que había producido en el pasado ántrax, pero jamás lo utilizó y que su objetivo es «luchar contra un gobierno deshonesto».

Las investigaciones del FBI sobre casos de ántrax se están concentrando en estos sectores, calificados de «antigubernamentales», de los que Tobiason es un exponente, pero por el momento no hay elementos para relacionar su manual de recetas de bioterrorismo con los sobres asesinos que ya mataron a cuatro personas en Estados Unidos.

Fuentes del FBI confirmaron ayer que había miles de esporas de ántrax en la carta enviada al senador estadounidense Patrick Leahy.

Un análisis realizado en el sobre determinó la presencia de unas 23 mil esporas de ántrax, una dosis letal para al menos dos personas.

La carta de Leahy no fue todavía abierta, aunque los investigadores aseguran que la presencia del polvo «se advierte al tacto».

La carta de Leahy, demócrata de Vermont, presidente de la comisión de Justicia, es tan peligrosa como la que recibió el 15 de octubre pasado el senador Tom Daschle, demócrata de Dakota del Norte.

Ambos sobres fueron enviados el 9 de octubre desde la misma oficina postal de Trenton, Nueva Jersey.

Para el FBI fueron enviadas por la misma persona.

La segunda carta fue descubierta el viernes pasado, entre una gran cantidad de sobres que estaban en cuarentena en el Congreso tras el arribo de la carta a Daschle.

La Corte de Apelaciones de Santiago acogió una petición del gobierno para aplicar la ley anterrorista a los responsables de una carta que contenía esporas de ántrax, recibida en esta capital, y designó ayer miércoles a un juez de plenos poderes para investigar el caso, informó la secretaría del tribunal.

La magistrada, Rosa María Maggi, integrante de la misma Corte, asumirá el sumario de inmediato, mientras el Instituto de Salud Pública (ISP) concluye en las próximas horas los exámenes de las bacterias detectadas en la correspondencia.

La demanda gubernamental a la Corte fue presentada el martes, al día siguiente que la ministra de Salud, Michelle Bachelet, confirmara la recepción de la carta en una firma santiaguina de insumos médicos y su contenido tóxico.

Trece empleados de la compañía tuvieron contacto con el material infeccioso antes que se hiciera la denuncia a la Policía y las oficinas sanitarias.

La carta, dirigida a nombre de un médico de la empresa destinataria, tenía sellos postales de Florida (Estados Unidos) y un remitente de Zurich (Suiza), según versiones de prensa no confirmadas por alguna autoridad. *

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