Cadáveres de periodistas llegaron a Islamabad
El fotógrafo afgano Azizulá Haidari, de la agencia Reuters, fue enterrado en la capital paquistaní, en presencia de su familia y de numerosos colegas que le rindieron un último tributo.
Los cuerpos de otros tres periodistas, la italiana María Grazia Cutuli, del Corriere della Sera, el español Julio Fuentes, del diario El Mundo, y el australiano Harry Burton, de la agencia británica Reuters, fueron entregados a sus respectivas embajadas para la repatriación.
La viuda de Fuentes, Mónica G. Prieto, también periodista de la sección internacional en El Mundo, acudió a Islamabad para acompañar el cuerpo de su marido hasta Madrid.
Según la embajada española en Islamabad, los cuerpos de Fuentes y Cutuli saldrán de Islamabad a las 06H00 del jueves (01H00 GMT) con destino a Roma en un avión militar italiano.
El vuelo llegará a Roma aproximadamente a las 12H00 (11H00 GMT), y un avión militar español trasladará el cadáver de Fuentes a Madrid.
El asesinato «brutal» de los cuatro periodistas se produjo el lunes en la carretera de Jalalabad (este) a Kabul y no fue obra de ladrones, según el testimonio de sus colegas y de personas que vieron los cadáveres.
«Fueron brutalmente asesinados», declaró el miércoles, bajo anonimato, un empleado del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que llevó los cuerpos de los periodistas de Jalalabad hasta Islamabad.
«Fueron apedreados y acribillados, con gran cantidad de balas en el pecho, en los brazos y en otras partes de su cuerpo», añadió esta fuente.
«No se trató de un robo», declaró Jack Redden, el director en Pakistán de la agencia británica Reuters, que perdió a dos de sus reporteros gráficos.
Dirigentes de la Alianza del Norte en Kabul dijeron el miércoles a la ONU que el asesinato pudo ser obra «de ex combatientes talibanes».
Según el coordinador regional de acciones humanitarias de la ONU, Mike Sackett, sus interlocutores afganos anunciaron «la apertura de una investigación».
De acuerdo con los testimonios recogidos tras el drama, los periodistas formaban parte de los dos vehículos de cabeza de un convoy de la prensa que viajaba a Kabul, cuando fueron atacados en la región de Sarobi, una zona montañosa y desierta.
Según testimonios de los conductores, recopilados por Redden, tres hombres armados detuvieron los coches de los periodistas en la carretera y ordenaron a los conductores que se fueran, diciéndoles que, si creían «que los talibanes están acabados», se equivocaban.
Los asaltantes advirtieron a los conductores que nunca más transportasen periodistas extranjeros.
Luego, habrían ordenado a los cuatro periodistas que les siguiesen a las montañas. Ante la negativa de éstos, les golpearon con piedras antes de matarlos.
«No estaban interesados en el robo», añadió Redden, revelando que no tocaron ni el coche ni el material. *
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