El último artículo de Julio Fuentes, el periodista español asesinado

Gas sarín en una base abandonada por talibanes

Comenzaba su artículo indicando que había encontrado finas ampollas que contenían un líquido botadas en el suelo pedregoso de la base Farm Hada de la organización Al Qaeda, de Osama bin Laden, a 20 kilómetros al sur de Jalalabad.

El reportero de guerra Julio Fuentes, de 42 años, uno de los más célebres de España, había compartido su descubrimiento con la periodista italiana Maria Grazia Cutuli, del diario Corriere della Sera, muerta en la misma emboscada después de haber publicado un artículo similar en su diario.

El líquido contenido en las ampollas que medían unos siete centímetros de largo, era casi transparente y algo amarillento, escribió el periodista.

Yo ignoraba –agregó– lo que tenía entre las manos, pero me puse a temblar después de descifrar las cinco letras en cirílico de la rústica caja de cartón que contenía las ampollas: Sain/V-gas.

Lo que tenía entre los dedos –continuó Julio Fuentes– era aparentemente una terrible arma neurológica, el gas sarín, utilizado por la secta de la Verdad Suprema en el metro de Tokio en 1995.

Después de constatar la existencia de unas 30 cajas de cartón con 10 ampollas cada una, Julio Fuentes depositó cuidadosamente en el suelo las 10 ampollas de una caja y metió ésta enseguida en un bolsillo del pantalón.

El reportero hizo el descubrimiento en medio de municiones de todo tipo al pie de un contenedor de grandes dimensiones cuya puerta estaba entreabierta.

Más que las ampollas, lo más inquietante de la base Farm Hada, concluyó Julio Fuentes, eran unos 40 grandes contenedores cerrados con candados de fabricación china.

El gas sarín es un gas neurotóxico muy virulento elaborado por los científicos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, pero no utilizado por los nazis.

Es 500 veces más fuerte que el cianuro y mata bloqueando la transmisión del influjo nervioso y deteniendo la respiración y el corazón.

Incluso en dosis ínfimas penetra en el cuerpo por vía respiratoria o por simple contacto con la piel.

Las víctimas sufren violentos dolores de cabeza, se les dilatan las pupilas, tienen convulsiones musculares, paros respiratorios y caen en coma.

Es uno de los venenos más tóxicos jamás inventados, pero su duración es limitada: entre 14 minutos y seis horas, según las condiciones meteorológicas.

En marzo de 1995, la secta Aúm mató así a 12 personas en el metro de Tokio y dejó intoxicadas a 5.000.

La secta ya había lanzado este veneno en junio de 1994 al pie de un edificio residencial de la ciudad de Matsumoto, centro de Japón, matando a siete personas e intoxicando a 144.

La fabricación de sarín es un proceso complejo que requiere avanzados conocimientos en química.

Se confirma la muerte de cuatro periodistas

Cuatro periodistas murieron en Afganistán, según confirmaron sus medios respectivos este martes.

Los periodistas muertos son Julio Fuentes, del diario español El Mundo, la italiana del Corriere della Sera, Maria Grazia Cutuli, de 39 años, el camarógrafo australiano Harry Burton y el fotógrafo afgano Azizulá Haidari, éstos últimos de la agencia británica Reuters.

Los periodistas fueron asesinados el lunes en el asalto a un convoy de la prensa que viajaba a Kabul, por la carretera que sale de Jalalabad (este).

Según testigos que vieron los cadáveres, los periodistas yacían al borde de la carretera con los bolsillos abiertos y vacíos.

Tras más de 24 horas de incertidumbre, el martes, los medios afectados confirmaron la muerte de sus enviados especiales.

El diario español El Mundo comunicó la muerte de Julio Fuentes, de 42 años, uno de los corresponsales de guerra más populares de España, y la prensa italiana rendía homenaje a Cutuli.

La agencia británica Reuters confirmó que dos de sus periodistas, Burton y Haidari, habían muerto en la emboscada.

Por el momento no se sabe quién pudo asesinar a los periodistas. La carretera por la que transitaban está plagada de bandidos y de milicianos talibanes.

«Según mis informaciones fueron asesinados por árabes», es decir, por combatientes y simpatizantes del saudita Osama bin Laden, dijo el jefe de policía de la provincia de Nangahar, Hazrat Alí.

«Tratamos de investigar lo qué pasó y quiénes son los asesinos», declaró a la AFP en Peshawar (noroeste), Nasrulá Baryalai Arsalai, hermano del gobernador de Nangarhar.

Sin embargo, dio a entender que difícilmente las investigaciones prosperarán.

«Ustedes no pueden esperar seguridad en Afganistán. Tras 24 años de guerra y la caída del régimen, el orden no puede restablecerse en tres días», dijo. *

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