Abandonen a "esos perros chechenos", le grita la Alianza a los talibanes
Sale el sol por el frente de Janabad, y un comandante de la Alianza del Norte maldice por su «walkie-talkie» a esos «perros» chechenos y paquistaníes, invitando luego a su interlocutor, un mando talibán, que se pase a las filas de los «hermanos musulmanes».
«Estáis rodeados, atrapados como ratas. Pero podemos ser clementes, venid a combatir con nosotros contra esos perros extranjeros, esos chechenos, árabes y paquistaníes que queman nuestras tierras», dice el comandante Mohammad Navi.
En una carretera que lleva a las puertas de Janabad, a unos veinte kilómetros al este de Kunduz, el último bastión talibán en el norte de Afganistán, Navi espera respuesta.
«¿De qué chechenos y árabes hablas? Te has vuelto tonto, mi amigo. Mira lo que les pasa a quienes se juntan con esos perros norteamericanos, Alá los abandona», le responde la voz de un jefe talibán desde una colina a unos cientos de metros más lejos.
«Tampoco estamos de acuerdo con los bombardeos. Somos todos musulmanes, es estúpido pelearse. Baja de tu montaña y ven a discutir», dice el comandante Navi.
«Si no os rendís, nos veremos obligados a mataros y a colgaros de ganchos de carnicero por haber traído el hambre a nuestro pueblo», continúa, mientras sus soldados estallan en risas.
Al lado del comandante Navi se encuentra un jefe de los talibanes, Zamurti, que dice haber atravesado por la noche la línea de frente de Janabad para negociar con la Alianza la rendición de un centenar de sus hombres.
«Ya estamos hartos de esta guerra que nos enfrenta a nuestros hermanos musulmanes. Otros están dispuestos a rendirse a (Rashid) Dostam», un general de etnia uzbeka encargado de las operaciones militares en el frente de Kunduz, dice Zamurti, abrigado con una manta.
Zamurti dice haber visto a «los extranjeros fusilar hace una semana a 50 talibanes afganos que querían rendirse».
El número de talibanes afganos muertos a manos de los «extranjeros», varía de 10 a 300, según las versiones.
«Los nuestros se rendirán y sólo quedará degollarlos, a los chechenos y a los paquistaníes», dice.
Según la Alianza, unos 300 de los miles de milicianos que defienden Kunduz han depuesto las armas, según la Alianza.
En la carretera a Janabad, un soldado de la Alianza presume de haber capturado un checheno.
Ante él, empuja a un hombre delgado y débil que no entiende una palabra de ruso pero que, sin embargo, habla sin acento el pashtún, la lengua mayoritaria de Afganistán. *
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