Entretanto, los últimos bastiones de los talibanes están por caer en manos de la oposición afgana

Alianza del Norte dice que Bin Laden se encuentra a unos kilómetros de Kandahar

La oposición afgana afirmó que recibió una oferta de rendición de los comandantes talibanes asediados desde hace varios días en Kunduz (norte) y que llegó a un acuerdo con dirigentes talibanes de Kandahar (sur), feudo de la milicia islámica, para que participen en un gobierno de reconciliación nacional.

Los comandos estadounidenses, ayudados por los mujaidines antitalibanes, prosiguen la operación para capturar a Bin Laden que habría sido localizado cerca de la frontera paquistaní, según la Alianza del Norte.

El hombre más buscado del planeta no parece ya inaccesible desde la muerte de su brazo derecho, Mohammad Atef, en un bombardeo estadounidense sobre Kabul, información confirmada el domingo por el embajador de los talibanes en Islamabad.

Sin embargo, el embajador Abdul Salam Zaif aseguró que los talibanes no saben dónde está Bin Laden.

«Actualmente, Osama bin Laden no se halla en una región bajo nuestro control», dijo. «No sé dónde está. No sé si se halla en otras regiones del país o si se fue de Afganistán», indicó.

Sin embargo, uno de los responsables de la Alianza del Norte desmintió esas informaciones y afirmó que Bin Laden sigue en Afganistán, en la provincia de Kandahar.

«Según mis informaciones, Bin Laden se halla en la provincia de Kandahar, en Maruf, unos 130 km al este de la ciudad de Kandahar», declaró a la AFP Yunis Qanooni, ministro del Interior de la Alianza del Norte.

«Allí tiene campos de entrenamiento y refugios subterráneos», añadió Maruf, quien se encuentra a unos 50 km de la frontera paquistaní.

El domingo, The Sunday Times, edición dominical del diario británico The Times, citando fuentes próximas al ministerio británico de Defensa, informó que las fuerzas especiales británicas y estadounidenses tendrían cercado a Bin Laden en una zona de unos 80 km2, cerca de Kandahar.

En respuesta a estas informaciones contradictorias, el secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, declaró que para el gobierno de Washington Bin Laden está todavía en Afganistán, si bien su libertad de movimientos está limitada.

«Pienso que sigue en Afganistán y cada vez le es más difícil esconderse a medida que el territorio arrebatado a los talibanes aumenta», declaró Powell en la televisión Fox.

«Algunas informaciones sugieren que su libertad de movimientos es muy reducida», prosiguió Powell, «y no creo que haya un país en la región que esté dispuesto a acogerle si llegase a su territorio».

En Londres, el portavoz del primer ministro, Tony Blair, declaró también que el extremista islámico se encuentra «aún en Afganistán» y no «podrá escapar indefinidamente a la justicia».

Powell recordó que el objetivo principal de la campaña militar de Washington es destruir la red Al Qaeda y capturar a su líder Osama bin Laden.

Sin embargo, Powell se pronunció a favor de que la ONU y su representante para Afganistán, el diplomático argelino Lakhdar Brahimi, aseguren la conducción del proceso de creación de un gobierno de unión nacional, en el que deberían estar representadas las mujeres, sostuvo.

Sobre el terreno, los talibanes siguen resistiendo en algunas plazas fuertes en el norte y en el sur, pero comienzan a aparecer disidencias en sus filas.

En Kandahar, parece que las negociaciones emprendidas por los partidarios del ex rey afgano Zaher Sha empiezan a dar frutos.

«Talibanes, incluidos oficiales de alto rango, están en contacto con nosotros. Aceptaron la reconciliación nacional y la formación de un gobierno nacional», declaró a la AFP Hamid Karzai, líder pashtún y ex viceministro afgano de Relaciones Exteriores.

En Kunduz, comandantes talibanes, asediados desde hace días por los mujaidines y bajo las bombas de Estados Unidos, se pusieron en contacto con la Alianza del Norte de cara a una rendición, anunció a la AFP Yunis Qanooni.

«Hubo combates esporádicos entre la Alianza del Norte y los talibanes durante el día, pero los comandantes nos contactaron para rendirse sin condiciones», añadió.

En Kabul, los vencedores de la Alianza del Norte se repartieron los puestos clave y el sábado el ex presidente Burhanuddin Rabbani, expulsado por los talibanes en 1996, pero todavía reconocido por la ONU, volvió a la capital. Rabbani, un tayiko respaldado por Teherán, Moscú y Nueva Delhi, parece determinado a retomar su papel de presidente, una eventualidad que crearía tensiones con los pashtunes, que representan el 40% de los 26 millones de afganos.

Una delegación rusa de alto nivel llegó el domingo a Kabul para reunirse con Rabbani y con su ministro de Relaciones Exteriores, Abdulá Abdulá, y hablar de la formación del futuro gobierno afgano.

Abdulá afirmó el domingo que la Alianza del Norte no tiene ninguna intención de monopolizar el poder.

El hecho de que la Alianza del Norte controle el poder preocupa a Pakistán, que favoreció la victoria de los talibanes en 1996 y les respaldó hasta hace poco.

El entorno del ex rey de Afganistán Mohammed Zaher Shah, a quien la comunidad internacional le propuso convocar a las diferentes facciones afganas, criticó el regreso a Kabul de Rabbani.

La llegada a la base aérea de Bagram, al norte de la capital, de una centena de infantes de la Marina Real británica –tropas de comandos– suscitó una reacción de hostilidad de parte de algunos dirigentes de la Alianza del Norte, cuyo ministro de Defensa, Mohammad Qassim Fahim, señaló que operaban sin el aval de la Alianza. *

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