En 1995 los "supremacistas" compraron esporas de ántrax

Los mensajeros de la muerte

JOSE LUIS MARTINEZ

 

Informaciones divulgadas por el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) sugieren que estas organizaciones y no las extranjeras sean los carteros de la muerte, ya que los análisis preliminares de las esporas «apuntan a una fuente de dentro» del país.

Otras líneas de investigación hablan de un misterioso y solitario «científico loco», algo similar al caso del ermitaño Unabomber, o incluso a un asesino serial.

Lo cierto es que ambas hipótesis apuntan la investigación hacia el interior. En 1995, Larry Wayne Harris, siguiendo las «enseñanzas» de una de las organizaciones «supremacistas» compró a la compañía American Type Culture Collection, un laboratorio donde se producen en forma industrial virus y bacterias, en el estado de Virginia, varios recipientes con ántrax. Nunca se supo el destino de estas esporas, según afirmaron algunos ex miembros del FBI.

Estas esporas podrían haberse hecho con un presupuesto mínimo, unos 2.500 dólares, e incluso un solo hombre podría haber sido el causante del pánico que sembró en Estados Unidos y que dejó cuatro muertos y centenares de personas en tratamiento, indican los expertos. En las últimas semanas, más de 800 grupos y milicias racistas –que comenzaron a ser investigados por Washington como posibles responsables– iniciaron una campaña nacional para deslindarse y aclarar su posición sobre lo ocurrido el fatídico martes negro en Washington y Nueva York.

Tom Metzger, ex Gran Dragón del Ku Klux Klan (KKK) en California y ex miembro de la ultraderechista John Birch Society, siente una particular repugnancia por cualquiera que no sea ario y viva en su país.

Decepcionado por lo que califica de «ablandamiento» de la lucha en favor de la supremacía blanca, Metzger renunció al Klan y fundó en 1983 la organización White Aryan Resistance (WAR), que difunde su ideología neonazi, que él llama «la tercera posición», y que le permite publicar un diario mensual, dirigir un programa de radio y apoyar al movimiento de los skinheads, conformado por excéntricos jóvenes que se rasuran la cabeza y que han estado involucrados en una variedad de crímenes contra negros, judíos, asiáticos e hispanos, tanto en Estados Unidos como en Europa.

El ex jefe del clan afirmó que los atentados del 11 de setiembre son una consecuencia de las relaciones entre Washington e Israel, y la razón por la cual tanta gente «nos odia». Precisó que es absurdo que el presidente George W. Bush y su «corporación globalizadora» quieran hacer creer a los «verdaderos americanos» que la tragedia ocurrida el martes negro se debe a que todos «esos arribistas» del tercer mundo «nos detestan por ser una gran democracia».

David Duke, que en su juventud fue el «Mago imperial» del KKK en su natal Louisiana, manifestó por escrito lo que califica como la «gran mentira» difundida por los medios de comunicación –controlados, dice, por el sionismo– para convencer al pueblo que Estados Unidos fue una víctima inocente de terroristas islámicos a los que hay que eliminar, mientras Bush comparte el pan y la sal con el primer ministro israelí, Ariel Sharon, «uno de los más brutales y sangrientos terroristas del mundo». La Alianza Nacional, considerada hoy como el grupo neonazi más peligroso de Estados Unidos, fundada y presidida por William L. Pierce, autor de los Diarios Turner –la novela racista que supuestamente inspiró a Timothy McVeigh, el joven veterano de la guerra del Golfo Pérsico que el 19 de abril de 1995 voló el edificio federal, en Oklahoma–, citó las declaraciones de su líder, que opina que aunque Osama bin Laden debe recibir un castigo por el asesinato de seis mil víctimas inocentes, también tienen que pagar por ello «los criminales, los traidores en Washington que son los verdaderos responsables del ataque del 11 de setiembre».

Tom Metzger, un técnico electricista nacido en 1938, comentó optimista que espera que por lo menos los atentados dejen algo positivo para la «Nación Blanca», como por ejemplo la aplicación de una verdadera reforma migratoria, que termine de una vez por todas con la creciente mancha de razas que está a punto de «borrar a los arios» del territorio estadounidense, como sucede ya en África del Sur y en casi todos los países arios de Europa.

«La principal obligación de Washington es proteger a sus ciudadanos en vez de importar mano de obra barata e inferior y admitir estudiantes extranjeros sin antes investigar sus ideologías, propósitos y conexiones. Estos ataques nunca hubieran sucedido si contáramos con leyes estrictas para proteger nuestras fronteras, a nuestro país y al pueblo. Creo que no deben venir estudiantes de ninguna parte, porque sólo estamos entrenando a potenciales futuros enemigos raciales que además vienen a robarnos nuestros secretos y tecnologías.»

Advirtió que si Bush traiciona a su pueblo, sobre todo en este momento cuando los «arios de corazón» están tan asqueados y frustrados al comprobar que su gobierno está más preocupado por globalizar y borrar fronteras, que en el bienestar de sus gobernados, la nueva generación de arios, «la progenie euroétnica» puede llegar a un grado de desesperación tal que podrían optar por recuperar su país mediante actos terroristas masivos y suicidas como el de Oklahoma. «La obediencia de nuestro gobierno blanco a una tribu traicionera de gitanos judíos no justifica la aniquilación de todas las formas de vida humana», concluyó.

William Pierce, nacido en 1933 en Atlanta, Georgia, viejo maestro de física de la Universidad de Oregon State, que actualmente controla desde su retiro en Virginia a 16 células de la Alianza Nacional en 26 estados de la Unión, afirmó que Estados Unidos no recobrará la paz y seguridad a la que estaba acostumbrado hasta que recupere el control de su gobierno. «Bombardear Medio Oriente en su totalidad no es la solución a nuestros problemas», dijo.

El ex miembro del Partido Americano Nazi, fundado por su amigo más cercano, George Lincoln Rockwell, que fue asesinado en agosto de 1967, lo que permitió a Pierce convertirse en uno de los principales líderes neonazis del país al frente del nuevo Partido Nacional Socialista para el Pueblo Blanco, explicó que después del 11 de setiembre la tragedia será un designio para Estados Unidos, y no precisamente por la falta de seguridad aeroportuaria o por culpa de Bin Laden, sino porque el gobierno no representa los intereses reales de los estadounidenses.

«Creo que el país sufrirá una tragedia tras otra en tanto no se tome la decisión de rescatar el control de nuestros medios de difusión y entretenimiento, y elija líderes cuya única preocupación sea lograr todo aquello que es bueno para América, en lugar de concentrarse en captar el voto judío para ganar las próximas elecciones. Mientras esto no suceda, Estados Unidos continuará a la deriva, odiado por todo el mundo y respetado por nadie, un recurso justo para quienes tienen mucho o poco que reprocharnos».

Igual que Metzger, el doctor en física, fundador también de la Iglesia Cosmoteísta –que predica una religión que pone énfasis en la superioridad aria y su unión con la naturaleza–, alberga profundos sentimientos contra los negros y personas de «razas inferiores» como la café y la amarilla. Al respecto subrayó que como todo en la naturaleza, es bien conocido que dos diferentes tipos de animales no pueden ocupar el mismo nicho ecológico de manera permanente. «Inevitablemente en algún momento, uno provocará la extinción del otro y eso es lo que está sucediendo en África del Sur y en América, donde los blancos somos cada vez menos y estamos destinados a desaparecer».

Lamentó que debido al control judío
de los medios de comunicación, que ocultan y distorsionan la información, se ha logrado crear y mantener una falsa imagen en la mente pública sobre los conflictos raciales en Estados Unidos. «En este contexto, resulta que los blancos somos siempre los agresores, y los negros y otros no arios son las víctimas inocentes y raíz de los antagonismos y la violencia creada por el racismo blanco».

Coincidente con las ideas de David Duke, Pierce aseguró que la televisión que está bajo control del sionismo desde la década de los cincuenta, son los responsables de que las audiencias en la actualidad estén convencidas de que todas las razas son iguales, de las bondades de las uniones interraciales y que cualquiera que opine diferente no es más que un despreciable racista.

«Desafortunadamente –concluyó–, en la actualidad, los hombres y mujeres de este país son más suaves, débiles e irresponsables y menos confiables y patriotas, lo que ha conducido a las nuevas generaciones que nacieron después de los cincuenta a tolerar la debilidad y la corrupción. Ni qué decir de los hombres blancos que cada vez son menos masculinos», señaló en clara alusión a su homofobia.

David Duke, sin duda el racista más conocido en Estados Unidos, responsable del renacimiento del KKK en los setenta y quien de seis candidaturas para ocupar curules en las Cámaras de Representantes y el Senado de Estados Unidos, así como la gubernatura de Louisiana, sólo ganó una que lo llevó a representar al condado de Metairie en la legislatura local en 1989, aprendió, quizá en las largas jornadas de campaña, a matizar sus comentarios racistas que no obstante se disparan con moderación aunque con el ingrediente de odio visceral hacia todo lo que no es blanco.

Como sus colegas de California y West Virginia, Duke acusa a Washington de mentir sobre lo que realmente sucedió el 11 de setiembre y de omitir identificar a los verdaderos culpables de los hechos: el gobierno de Estados Unidos e Israel, que también en su opinión es quien manipula y controla a los medios masivos en su país.

«A diario se nos dice que los atentados fueron obra de terroristas islámicos locos y cobardes que cobraron su cuota mediante un ataque no provocado, y también que los lamentables hechos del ‘martes negro’ no tienen nada que ver con la íntima relación entre Estados Unidos e Israel. Esa es la gran mentira».

Y explica que incluso la fecha que eligieron los terroristas para llevar a cabo el ataque, es prueba de la génesis de su móvil. «El 11 de setiembre marcó el 79 aniversario de la proclamación del Mandato Británico que emitió la Liga de las Naciones en Palestina en 1922. Esa fecha representa el primer paso real hacia la Declaración Balfour y el establecimiento del Estado de Israel. ¿Por qué ocultaron los medios esta importante información al pueblo estadounidense?»

En su opinión, lo que ocurrió es porque los judíos son quienes controlan la prensa, la televisión, la radio, además de los bancos, el sector financiero que habitaba en el World Trade Center de Nueva York y, lo peor del caso, también a Washington. «Ya lo dijo el ex senador William Fullbright en su libro ‘El precio del Imperio’, publicado en 1989, que es tan grande y poderosa la influencia israelí sobre nuestros funcionarios y legisladores que no sólo niegan la legitimidad de las aspiraciones palestinas, sino que debaten apasionadamente en contra de la creación de un Estado al que tienen derecho».

David Duke fue más allá. Afirmó que Israel no es un verdadero amigo de Estados Unidos, pues lo ha traicionado en varias ocasiones a lo largo de su relación, filtrando informaciones falsas que llevaron a Washington a cometer genocidios en Irak, Libia y otras naciones. *

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