Las cooperantes liberadas vieron "cosas atroces" en prisión

Las cooperantes extranjeras de una organización no gubernamental liberadas esta semana de las cárceles del régimen talibán vieron «cosas atroces» durante su cautiverio, relataron ayer viernes en Islamabad en conferencia de prensa.

Dos australianas y dos estadounidenses, integrantes del grupo de ocho occidentales arrestados a principios de agosto, acusados de difundir el cristianismo, describieron la suerte reservada a los presos afganos.

«Vimos cosas atroces», declaró la estadounidense Heather Mercer, de 24 años de edad, en sus primeras declaraciones tras ser trasladadas el miércoles de Afganistán por un helicóptero norteamericano.

«Las mujeres eran golpeadas hasta sangrar. Eran mujeres que habían sido detenidas por escapar de sus maridos, que les pegaban», explicó.

«Estuvimos en cuatro cárceles diferentes y nos dimos cuenta de que había muchos presos políticos», dijo por su parte la australiana Diana Thomas, de 51 años. «Este régimen merece ser derrocado», aseguró, antes de justificar sus palabras: «La gente era golpeada y torturada. En la cárcel para mujeres, vimos como pegaban a la gente», añadió.

Los cooperantes liberados, seis mujeres y dos hombres, trabajaban para Shelter Now International, cuya sede está en Alemania, cuando fueron encarcelados por proselitismo religioso, una acusación que podía acarrear la pena de muerte, según la rigurosa interpretetación de la ley islámica de los talibanes.

Dieciséis de sus colegas afganos también fueron detenidos, y se encuentran actualmente sanos y salvos tras haber sido liberados de la prisión de Kabul, declaró uno de ellos a la AFP.

Peter Bunch, uno de los australianos, manifestó el jueves que los extranjeros fueron bien tratados en general, lo que no fue el caso de sus colegas afganos.

«Estábamos muy preocupados por ellos porque son gente formidable.

Los trataron peor que a nosotros, les pegaron», dijo.

«Teniendo en cuenta las circunstancias, los talibanes nos trataron bien», aseguró Mercer.

La también estadounidense Dayna Curry, de 30 años, dijo que algunos milicianos dijeron que les defenderían, asegurando que «morirían» por ello, si era necesario.

Los ocho extranjeros, cuatro alemanes, dos estadounidenses y dos australianos, fueron liberados después de que los talibanes evacuasen Kabul ante el avance de la Alianza del Norte.

Mientras los talibanes se los llevaban a su feudo de Kandahar, en el sur, en plena retirada, los jefes locales de una de las zonas que atravesaron se rebelaron contra la milicia, y realizaron las gestiones necesarias para que los occidentales fueran evacuados por la fuerza aérea estadounidense hacia Pakistán.*

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