Eric Hobsbawn sobre Afganistán y el nuevo colonialismo
El conocido filósofo Eric J. Hobsbawn expresó en reciente entrevista con el diario francés «Humanité» que la situación creada luego del ataque a las Torres Gemelas y el Pentágono no modificó nada esencial en el mundo.
Una guerra mundial tradicional le parece improbable en la actualidad, pero «algún día sería posible entre los Estados Unidos y China».
Pero este no es el tema hoy. Hobsbawn señaló que las llamadas guerras de mediana intensidad nunca dejaron de existir, en Oriente Medio y en el Sur de Asia.
La cuestión fundamental del momento actual es la existencia de estados soberanos e independientes, vecinos de estados muy poderosos.
Hoy es posible que un estado como Afganistán puede ser borrado de la faz de la tierra sin que hubiera un guerra mundial.
Alcanzan las presiones ejercidas por una gran potencia con aspiración hegemónica.
Se trata de un fenómeno nuevo, que durante la guerra fría pudo ser frenado por el bipolarismo existente. Pero hoy esta realidad se ha fortalecido, afirmó Hobsbawn.
EEUU no puede dominar el mundo
Sin embargo, por más poderosa que sea una potencia hegemónica, incluso los EEUU con todo el poder alcanzado, que es el mayor que jamás tuviera estado alguno, no pueden dominar al mundo, opinó Hobsbawn.
Aparecen de nuevo los problemas del imperialismo y el colonialismo, como gran novedad de la era posoviética.
En Afganistán se busca la expulsión del gobierno y su sustitución por otro. Otro ejemplo: en los Balcanes la política interior de los estados es determinada por fuerzas extranjeras.
Eso, dijo el filósofo, me hace acordar al año 1918 cuando se camuflaban nuevas colonias dándoles el estatus de mandato de la Liga de las Naciones, de entonces.
Los EEUU se consideraban más allá de todo peligro
Hasta el 11 de setiembre los EEUU se consideraban triunfantes y más allá de todo peligro.
Los dirigentes del imperio británico que ejerció el poder en el siglo XIX, han sido más realistas y muy inteligentes, resistiendo la ambición, de controlar todo, recuerda Hobsbawn. Supieron tener en cuenta sus límites.
Los EEUU deberían repensar el alcance de sus posibilidades y tener en cuenta que el problema consiste en las grandes estructuras detrás de los estados que han de dominar el mundo en los próximos decenios.
Es la dialéctica entre la economía y los gobiernos.
Otro aspecto es el ideológico, la debacle de las viejas ideologías, que se basaban en las tradiciones de la ilustración de las grandes revoluciones –la francesa, la americana y la rusa–.
Este hecho, dijo, abrió un amplio espacio más allá de la izquierda para otras fuerzas, no sólo para los musulmanes sino también en algunos países europeos respecto a la xenofobia.
Finalmente, a la pregunta ¿qué posibilidades existen para enfrentar esta situación?, el filósofo respondió, que los atentados del 11 de setiembre demostraron trágicamente, que es precisamente la libertad total del mercado y del dinero la que no había permitido impedir los peligros que hoy experimentan los Estados Unidos y por supuesto otras naciones. Ante el desastre del ataque terrorista, se empiezan a tomar medidas que todos los ideólogos han negado en los últimos 20 años, o sea la regulación de estos procesos.
Hobsbawn recordó, que oyó decir al jefe del gobierno francés Lionel Jospin, que al mercado no se debe consentir una libertad incontrolada.
A la luz de las inminentes posibilidades del derrumbe de las plazas financieras, los gobiernos, también el de Washington, empiezan a preocuparse de medidas reguladoras.
El autor de formidables obras analíticas de los períodos históricos, cree posible que la fuerza de la ideología dura y pura pueda ser frenada. *
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