Un Ramadán sobrio, sin fanfarrias, por la guerra en Afganistán
Ya el año pasado diversos gobiernos de la región habían cancelado celebraciones públicas en señal de solidaridad con la segunda Intifada palestina, que comenzó el 28 de setiembre de 2000.
Mientras tanto, las máximas autoridades religiosas de Arabia Saudita, cuna del Islam, avistaron la noche pasada la nueva luna –la novena del calendario lugar– y decretaron por lo tanto el inicio del Ramadán, cuyo comienzo se celebró ayer también en Afganistán.
Sin embargo, no todos los musulmanes –alrededor de 1.200 millones de fieles en el mundo– comienzan el ayuno el mismo día.
En el Líbano, por ejemplo, comenzó para los seguidores de los líderes espirituales sunnitas, pero no para gran parte de los chiítas, que se remiten a los líderes religiosos de Irán, donde el ayuno comenzará hoy sábado, así como en Omán.
Siria, Egipto, Jordania, los Territorios Palestinos, los Emiratos Arabes, Kuwait, Bahrein, Qatar, Yemen, Irak y el norte de Africa comenzarón el ayuno ayer.
Ayer de mañana, unos 100.000 fieles se reunieron en la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén, para celebrar el comienzo del Ramadán, entre un fuerte despliegue policial.
En la periferia de Belén (Cisjordania) se produjeron incidentes cuando cientos de palestinos apedrearon un puesto de bloqueo israelí en el forcejeo para llegar a Jerusalén.
Mientras tanto, gran parte de los países asiáticos –donde vive alrededor de un quinto de los musulmanes del mundo– comenzará la purificación hoy sábado.
Es el caso de Indonesia, Malasia, Singapur y Brunei, pero no de las Filipinas, donde para festejar el comienzo del Ramadán fueron liberados siete rehenes que estaban en manos de los guerrilleros islámicos del grupo Abu Sayyaf.
Y si en el mundo árabe resuena hoy, en cada esquina, el «Ramadán karim» (próspero Ramadán), el presidente norteamericano George W. Bush, considerado por muchos islámicos radicales como «el líder de la nueva cruzada», deseó a su vez el jueves a «los musulmanes de Estados Unidos y el mundo» un buen Ramadán.
Este año, las iniciativas humanitarias para los refugiados afganos prometen ser el tema dominante para el mes del ayuno, dedicado a la purificación física y espiritual. El carácter religioso del Ramadán había hecho suponer a algunos, tanto en Occidente como en el mundo musulmán, que era oportuno interrumpir los bombardeos anglo-norteamericanos sobre Afganistán. *
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