Chávez versus EEUU
En una gira de 21 días, del 6 al 27 de octubre, el presidente venezolano Hugo Chávez recorrió 15 países de Europa, Asia, Africa y América del Norte, a saber: Suiza, Francia, Italia, el Vaticano, Argelia, Libia, Bélgica, Austria, Portugal, Arabia Saudita, Irán, Rusia, Gran Bretaña, Canadá y México. El 29 de octubre informó a su pueblo de la labor cumplida, que incluyó entrevistas con 10 presidentes, 7 primeros ministros, 59 personalidades (entre ellas el Papa), conferencias en centros empresariales y universidades. Al día siguiente, 30 de octubre, se registró un pronunciamiento crítico de la embajada norteamericana, respondido de inmediato por el gobierno venezolano. En el trasfondo de esta controversia hay dos temas: el petróleo y la guerra de Afganistán.
El precio del barril
A partir de la presidencia de Chávez, Venezuela viene desempeñando un papel activo desde los cargos de dirección de la OPEP, apuntado a vigorizar el organismo para la defensa eficaz de un precio justo para el petróleo. Esta labor se intensificó después del 11 de setiembre, período en el cual los precios del crudo se desplomaron. El gobernante venezolano insistió en su gira en que la OPEP no procura precios desmesurados sino precios justos, que satisfagan tanto a productores como a consumidores, interesados ante todo en un mercado energético estable. Destacó, además, que dicho objetivo sólo es alcanzable con la colaboración de los países productores no integrantes de la OPEP. La preocupación por este tema llevó al mandatario a Libia, Arabia Saudita, Irán, Rusia, Canadá y México (que no figuraban en el programa inicial de la gira) y a una entrevista con la Agencia Internacional de Energía en París. Ahora acaba de reunirse la OPEP en Viena, y decidió próximos recortes de producción tendientes a recuperar los valores normales del crudo, hoy muy deprimidos.
Parecería que estas actividades no fueron del agrado de EEUU, gran importador del petróleo y que procura permanentemente tirar abajo los precios de las materias primas. No se olvide que el control de una zona riquísima en petróleo y de sus rutas de distribución es uno de los ingredientes fundamentales de la guerra contra Afganistán.
Los niños muertos
Precisamente ese fue el otro tema abordado por Chávez que provocó el desagrado de la embajada norteamericana.
El mandatario señaló que «no se puede responder al terror con el terror». Reiteró su posición contraria a todas las formas de terrorismo y a la guerra, destacando que la lucha antiterrorista no puede significar una carta blanca para matar niños y personas inocentes. Mostrando un conjunto de fotos exclamó: «Miren estos niños, estaban vivos ayer, estaban comiendo con su padre y les cayó una bomba. ¿Qué culpa tiene este bebé que murió con una bomba que le cayó a su casa? Allí está su padre, siete de sus hijos murieron. Esto no tiene justificación, como tampoco la tiene el atentado en Nueva York y en ninguna parte del mundo».
Chávez dijo que la común aspiración de paz había sido el eje de su encuentro con el Papa, y lo reiteró: «Pedimos que se piense y se rectifique a tiempo. Aquí estamos luchando por la paz, para que cese de una vez la matanza de inocentes en Afganistán. No tiene justificación de ningún tipo. No se puede decir que fue un error. ¿Y van a seguir cometiendo errores?»
En el comunicado del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela en respuesta al pronunciamiento de la embajada de EEUU se dice: «Venezuela ratifica su condena al terrorismo y su tradicional vocación por la paz. Igualmente, sentimos una profunda y creciente preocupación ante la muerte y el dolor que la guerra causa a personas inocentes, niños, mujeres, jóvenes y civiles en general, sea en Afganistán o en cualquier otra parte. Abogamos por la estricta observancia del Derecho Internacional Humanitario. Clamamos por la paz, reafirmamos que rechazamos el terrorismo y que debemos combatir también las causas del terrorismo como lo son la injusticia y la pobreza, entre otras».
Camino al infierno
Esa fue la tónica del discurso de Chávez en la sesión inaugural de la Asamblea General de la ONU, el sábado 10. Lo precedió FH Cardoso (ya que Brasil, como de costumbre, abrió la sesión), quien señaló que la lucha contra el terrorismo no puede ser sólo militar, abogó por la creación de un Estado palestino independiente, por la democratización de la ONU y la ampliación del Consejo de Seguridad.
El discurso de Chávez constituyó un alegato en favor de la paz, enmarcada en el respeto a los Derechos Humanos y al derecho internacional, y capaz de afirmarse sólo a través de la justicia. En tal sentido se preguntó: «¿Quién puede cantar victoria en este mundo, cuajado y cruzado por la miseria, el llanto, el dolor y la muerte? ¿Cuál es la victoria? ¿De cuál modelo? ¿Es el neoliberalismo el camino?». Y se respondió: «Sí. El camino al infierno». *
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