Kabul disfruta del fútbol sin la amenaza de las ejecuciones públicas

Un grupo de hombres se quitó el jueves sus abultados pantalones y túnicas para jugar en Kabul un partido de fútbol tras la caída del Talibán, libre de la amenaza de interrupción de la milicia integrista para realizar una ejecución en público.

«En el pasado, los partidos de fútbol eran interrumpidos y se llevaban a cabo ejecuciones públicas para que todos las presenciaran», dijo Ahmed Marof, en medio de una práctica deportiva en el mismo campo de fútbol de Kabul que el Talibán utilizaba para ejecutar a delincuentes.

«¿Qué podíamos hacer?», dijo. Todavía se podían ver casquillos de balas en la cancha.

El Talibán, que trató de convertir a Afganistán en una utopía musulmana, se retiró de Kabul el martes por la noche, liberando a los residentes de sus leyes draconianas.

Las mujeres aparecieron en las calles sin las túnicas y los velos que el Talibán las obligó a usar, se escuchó música por primera vez desde que la milicia capturó la ciudad en 1996, los niños remontaron barriletes, los hombres se afeitaron las barbas y jugaron al fútbol.

El Talibán permitía partidos de fútbol en ocasiones especiales, pero con restricciones estrambóticas.

Los jugadores tenían que usar camisetas de mangas largas y pantalones largos para no mostrar la piel, considerado como antiislámico por el Talibán.

Los aplausos estaban prohibidos. La forma en que los espectadores podían manifestar adecuadamente su entusiasmo era gritando «Allahu Akbar!» (¡Dios es el Más Grande!)

El año pasado, un partido que tuvo lugar en la sede del Talibán en Kandahar contra jugadores del poblado de Chaman, en la frontera con Pakistán, culminó en disturbios cuando miembros de la temida policía religiosa ingresaron a la cancha para arrestar a los jugadores paquistaníes, que vestían la tradicional calzoneta de los futbolistas. *

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