Los talibanes podrían negociar la rendición en Kandahar
Kandahar, donde una delegación de jefes tribales afganos negociará la rendición de los talibanes según el procedimiento tribal, y que liderarán allegados al ex rey afgano Zaher Sha, es el bastión político de quienes fueran amos y señores en el país, y además es la segunda ciudad de Afganistán, ubicada a unos 500 km al sudeste de Kabul.
Según un jefe pashtún opositor a los talibanes, Hamid Karzai, ex viceministro de Relaciones Exteriores de Afganistán, grupos tribales ya se apoderaron del aeropuerto de Kandahar. En octubre, la aviación estadounidense bombardeó los símbolos de poder de la milicia islámica, arrasando con su cuartel general, las residencias del molá Mohammed Omar, su jefe supremo, y del multimillonario de origen saudita, Osama bin Laden, acusado de ser el instigador de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos.
«Inclusive la Oficina del Vicio y de la Virtud (temible policía religiosa de los talibanes) fue destruida y al parecer cuando se conoció la noticia, la gente se puso a bailar en la calle», comentó un testigo.
Kandahar, de donde casi huyó el 80% de su población de otrora, que ascendía a unas 200.000 personas, se convirtió en una ciudad siniestrada, sin luz y sin agua. Ahora, la radio local, pirateada por Estados Unidos, difunde música.
Situada a mitad de camino entre Kabul y Herat, Kandahar –ubicada en un cruce carretero entre la India y Asia central– debe su nombre a Alejandro el Grande, fundador de la ciudad en el siglo VI antes de J.C.
Es el centro histórico del país dominado por la etnia pashtún. Fue el pashtún Ahmed Sha Durrani, fundador de la primera parte de la dinastía del reino de Afganistán (1747-1842), quien convirtió a Kandahar en capital de un vasto imperio que se extendía de Jorassan (actual este de Irán) hasta Delhi. Su hijo, Tumir Sha, trasladó la capital de Kandahar a Kabul.
Después de haber permanecido ocupada por los británicos durante una parte del siglo XIX y principios del siglo XX, Kandahar fue, a partir de fines de 1970 escenario de violentos combates durante la guerra contra el Ejército Rojo y luego entre las diversas facciones de la resistencia.
Su aeropuerto, construido por los norteamericanos en los años 50, sirvió de base soviética durante los diez años de ocupación (1979-89).
Kandahar cambió de manos en reiteradas ocasiones hasta la caída del gobierno de Mohammed Najibulá en 1992. En 1994, se convirtió en cuartel general de la milicia de los «estudiantes de teología», los talibanes, entrenados y armados por Pakistán, en particular.
El 31 de diciembre de 1999 fue en Kandahar donde concluyó el desvío de un Airbus de Indian Airlines, con la partida de cinco aereopiratas que habían mantenido como rehenes a 160 personas durante ocho días. Los secuestradores reclamaban la liberación de 36 activistas islámicos encarcelados en la India.
En marzo pasado, fue también a Kandahar donde se dirigió una delegación de ulemas árabes para intentar convencer al molá Omar, jefe supremo de los talibanes, de suspender la orden que había impartido de destruir estatuas preislámicas. Esta delegación no pudo impedir que los Budas gigantes de Bamiyan (centro) fueran dinamitados por los talibanes.
También a Kandahar fue una delegación paquistaní, que el 17 de setiembre último intentó en vano obtener la extradición de Bin Laden. *
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