"Quien controla Kabul no controla todo Afganistán"

La huida de los talibanes no es garantía de que están derrotados

«Quien controla Kabul no controla todo Afganistán», recordó en primer lugar Jean Vincent Brisset, experto del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS) en París.

Incluso derrotados en Afganistán, incluyendo Kandahar, su bastión en el sur del país, los talibanes aún pueden contar con un santuario de donde será mucho más difícil expulsarlos, pues en esa vasta región a ambos lados de la frontera entre Afganistán y Pakistán, viven las tribus de etnia pashtún.

Los talibanes son casi todos pashtunes, principal etnia de Afganistán y del oeste de Pakistán.

En esas zonas tribales libres de control, incluso paquistaní, los talibanes serán totalmente libres, según Brissent, que estima que hay un gran riesgo de verles reconstruir bases con objetivos terroristas.

Esta opinión es compartida por François Godement, investigador en el Instituto francés de relaciones internacionales (IFRI), quien considera la posibilidad de ver desplazarse a las zonas limítrofes de Pakistán la «nebulosa talibán».

Varios expertos indican que Kabul cayó casi sin combate y que los talibanes no han tenido muchas pérdidas.

La situación es más delicada para los combatientes árabes de la red «La Base» de Osama bin Laden, quienes no pueden contar con el mismo apoyo de las tribus pashtunes.

Ese apoyo les sería más difícil de conseguir si se logra un acuerdo entre la Alianza del Norte, victoriosa en Kabul, y los pashtuns.

Otro lugar de repliegue para los talibanes y sus aliados árabes podría ser Cachemira, discutida entre India y Pakistán, donde hay zonas parcialmente bajo control de Pakistán que ya tienen movimientos islamitas separatistas que son activos, según los expertos.

También allí sería difícil desalojarlos porque Pakistán considera que en esos territorios se lleva adelante una «justa guerra de liberación».

Sin embargo, con el avance de la opositora Alianza del Norte sobre territorio que controlaban los talibanes en Afganistán, Estados Unidos y Gran Bretaña creen más aun en sus posibilidades de capturar al fundamentalista islámico Osama bin Laden, y se apoyan en dos aliados de peso: el dinero y la traición.

«Estoy convencido de que alguien terminará denunciándolo», declaró el ministro británico de Defensa, Geoff Hoon.

El responsable británico añadió: «Estoy convencido de que al final de cuentas» los aliados atraparán al jefe islámico, acusado por Washington de haber ordenado los atentados del 11 de setiembre en Estados Unidos.

Las declaraciones de Hoon ponen de relieve una elevada confianza que se contrapone con las formuladas a fines de octubre por el secretario estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld, al referirse a sus dudas sobre las posibilidades de capturar a Bin Laden, pues era como «buscar una aguja en un pajar».

Pero ahora se agrega un nuevo elemento, es decir los inesperados avances en el terreno de la Alianza del Norte, oposición armada a los talibanes que protegen a Bin Laden en Afganistán desde 1996.

«La persecución será mucho más fácil porque –Bin Laden y el jefe supremo de los talibanes, el molá Mohammad Omar– tendrán menos lugar para actuar o esconderse, a medida que el territorio a su disposición se reduce», destacó un dirigente de la Alianza del Norte, Yunis Qanooni.

Ya el martes, el primer ministro británico Tony Blair se expresó en términos de un optimismo prudente: «Nuestra capacidad para encontrar a Bin Laden ha aumentado claramente, el poder y la autoridad del régimen talibán que lo protegía están siendo destruidos».

El vuelco en la relación de fuerzas hace mucho más posible ahora que alguien, en algún lugar de Afganistán, termine traicionando a Osama bin Laden, y diga dónde se esconde.

«Creo que las fuerzas de la coalición terminarán capturándolo, como resultado de la suerte y la corrupción», estimó John Garnett, director del Centro de Estudios de Defensa del King’s College de Londres.

Las fuerzas antitalibanes «pueden caerle encima ‘limpiando’ a grupos de combatientes talibanes. O Bin Laden puede ser traicionado debido a la enorme recompensa ofrecida por su cabeza», añadió

Estados Unidos prometió cinco millones de dólares para encontrar al presunto autor de los atentados que causaron unos 5.000 muertos en Nueva York y Washington.

Washington y Londres esperan que la debacle en las filas de los talibanes provoque defecciones masivas y, con éstas, indicaciones sobre Bin Laden, que hasta ahora son inexistentes.

«Las tareas de inteligencia son el rey en la materia, pero el tipo de informaciones de que dispone Estados Unidos hasta ahora era inteligencia a distancia –avión espía o satélites– y no es con eso que van a capturar a Bin Laden», destacó Garnett.

A la espera de informaciones concretas, los cálculos siguen su curso sobre el paradero de Bin Laden.

«Probablemente está en los alrededores de Kandahar», bastión talibán en el sur del país, dijo el ministro británico de Relaciones Exteriores, Jack Straw, pero quizá pronunció esa frase para despistar sobre el verdadero escondite de Bin Laden.

El Daily Telegraph, generalmente bien informado en materia militar, evoca más que nada los alrededores de Jalalabad, citando fuentes norteamericanas. Esa gran ciudad del este afgano está a cinco horas de carretera de Kabul, es el tiempo que duró el recorrido que hizo el periodista paquistaní Hamid Mir la semana pasada para ser llevado con los ojos vendados ante el jefe islámico.

El Times revela que la noche del martes al miércoles Estados Unidos bombardeó sobre todo la provincia de Paktia, y afirma que a partir de ahora, la búsqueda se concentraría en esa región al sur de Kabul. *

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