Investigan posible falla mecánica
Cuadrillas de rescate e investigadores escudriñaban el martes entre los restos del Airbus A300-600, que se estrelló el lunes poco después de despegar del Aeropuerto Internacional John F.Kennedy, de Nueva York, rumbo a República Dominicana.
El Vuelo 587 de American Airlines, con 251 pasajeros y nueve tripulantes, se estrelló en una zona residencial del distrito neoyorquino de Queens, donde residían muchas de las víctimas del atentado de setiembre contra el World Trade Center.
Tras examinar la grabadora de voz de la cabina de mando, los investigadores buscaron disipar los temores de que la tragedia fuera causada por un sabotaje similar al de los ataques con aviones de pasajeros secuestrados el 11 de setiembre.
«No hay nada en la grabación que nos lleve a creer que haya sucedido otra cosa que no sea un accidente de aviación», dijo el portavoz de la Dirección Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), George Black, en una intervención en el programa «Good Morning America» de la cadena de televisión ABC.
Sin embargo, en una entrevista con el programa «Today» de NBC, Black dijo que no podía excluirse la posibilidad de un sabotaje o de una bomba.
«No excluiremos esa posibilidad hasta que la investigación vaya mucho más lejos que esto, pero ahora mismo no hay evidencia» de sabotaje, dijo Black.
Encuentra grabadora de datos
El funcionario agregó que no hay nada en la cinta que sugiera la intrusión de un secuestrador en la cabina de mando –un escenario que ya había sido descartado por el hecho de que el avión se rompió en pedazos antes de caer a tierra.
La NTSB dijo que los investigadores encontraron también la grabadora de datos, que podría suministrar más información acerca del fatídico vuelo, que transportaba principalmente pasajeros dominicanos que se disponían a visitar a sus familiares en la nación caribeña.
Ciudadanos de República Dominicana, Colombia, Estados Unidos, Francia, Haití y Taiwan se encontraban a bordo del avión, de acuerdo con una lista parcial de pasajeros divulgada en la madrugada del martes por American Airlines.
La NTSB dijo que los investigadores también examinarían minuciosamente los motores General Electric CF6, usados por un gran número de aeronaves, entre ellas el avión presidencial.
Los registros de mantenimiento del Airbus y las personas involucradas en los trabajos mecánicos también serían investigados.
Fragmentos del avión fueron sacados de las aguas en la cercana bahía de Jamaica y dos motores se separaron del fuselaje, lo que indica que el avión comenzó a romperse en pedazos poco después del despegue, dijo Black.
El vuelo 587 de American Airlines, programado regularmente de Nueva York a la capital dominicana, despegó a las 09.14 hora local (1414 GMT) y se estrelló menos de dos minutos después, dijeron las autoridades.
Casi una docena de casas fueron dañadas o totalmente destruidas por el avión. Muchas se incendiaron, enviando llamas y humo al firmamento. Prendas de ropa, maletas rotas y otros restos colgaban de árboles en llamas.
Angustia en la comunidad dominicana
El martes, residentes dijeron que estaban encontrando restos del avión en sus patios y calles.
«Estamos encontrando tuercas y tornillos por todas partes, pedazos de avión», dijo Carl Farris, quien trabaja dirigiendo el tránsito en las intersecciones de una escuela.
Numerosos testigos declararon que el avión se partió en pedazos y cayó a tierra de nariz. Algunos dijeron que escucharon una explosión antes de que el avión se estrellara, pero las versiones eran contradictorias.
Acongojados miembros de la nutrida comunidad dominicana en el vecindario de Washington Heights, en Manhattan, realizaron el lunes por la noche una vigilia con velas encendidas por los muertos.
Aproximadamente un millón de personas de origen dominicano viven en Estados Unidos, con la mayor concentración en NuevaYork. (Reporte adicional por John Crawley y Nicole Volpe).
La comunidad dominicana de Manhattan está de luto pues al menos 175 habitantes de la Washington Heights, la «pequeña Santo Domingo» de Manhattan, se embarcaron el lunes en el vuelo 587 de la American Airlines.
Tan familiar era el vuelo para los dominicanos que, en la isla del Caribe, «Vuelo 587″ se ha convertido en el título de un «merengue».
Con velas en la mano y tristeza en el corazón, decenas de inmigrantes de la más populosa comunidad dominicana fuera de Santo Domingo salieron a la calle desde el barrio que se halla en el extremo norte de Manhattan para llorar juntos a sus muertos en una tragedia que los golpeó doblemente, como dominicanos y como neoyorquinos.
«Los ocho millones de habitantes de esta ciudad están de luto como ustedes. Los ocho millones de habitantes de esta ciudad les prometen que no los olvidarán», dijo el recientemente electo alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, que participó con el gobernador George Pataki en un homenaje improvisado en la noche del lunes en el Dominican Sports Club de la Amsterdam Avenue.
Por todas partes velas encendidas, ramos de flores e imágenes religiosas, banderas norteamericanas y dominicanas y, desde las ventanas y en los comercios, los televisores encendidos mostraban, obsesivamente, las imágenes de la tragedia.*
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