Enviados de radios francesas y semanario alemán

Talibanes matan a tres periodistas

Los enviados de las emisoras francesas Radio France Internationale (RFI) y RTL, y el del semanario alemán Stern, son los primeros periodistas víctimas de la guerra en Afganistán.

Johanne Sutton, de 34 años, y Pierre Billaud, de 31, eran los dos enviados franceses, ambos con vasta experiencia en frentes de guerra. El alemán Volker Handloik, de 40 años, era el colaborador de Stern.

Los tres iban sobre el tanque de las tropas de la Alianza del Norte. Los talibanes, según contaron dos colegas que sobrevivieron a la emboscada, tendieron una emboscada con un comando que abrió fuego con ametralladoras, desde muy cerca.

«Caímos en una emboscada de los talibanes» –contó Véronique Rebeyrotte, periodista francesa de la radio France Culture–. «Bajaron de las colinas, nos esperaban. Nos dispararon con Kalashnikov, estaban muy cerca. Tenían misiles antitanque e intentaron atacar el depósito de combustible».

Al caer en la emboscada, el vehículo de la Alianza del Norte frenó bruscamente para invertir la marcha, y las tres víctimas cayeron. «Nosotros nos agarramos al vehículo y sobrevivimos», dijo Rebeyrotte.

Los sobrevivientes huyeron dejando las víctimas en el terreno. Los cadáveres –según Le Monde acribillados de proyectiles– fueron recuperados más tarde por los combatientes de la Alianza.

«Ninguno de nosotros pensaba que corría algún riesgo», dicen los sobrevivientes.

Pierre Billaud había trabajado como corresponsal desde Argelia, Bosnia y Kosovo, y estaba en Afganistán desde hacía tres semanas. Johanne Sutton trabajaba para RFI desde hacía diez años, y había estado en Kosovo, Macedonia y Medio Oriente, mientras Handloik cubría desde octubre los acontecimientos en la región.

Desde las redacciones de los medios, de luto, llegó la confirmación de que los enviados «no eran personas de correr riesgos inútiles», incluso sí eran bien conscientes, por su experiencia, de que cubrir una guerra siempre pone al periodista en peligro.

Lo subrayó también el primer ministro francés Lionel Jospin, recordando «los riesgos extremos que corren los corresponsales de guerra para hacer su oficio».

El jefe de Estado, Jacques Chirac, rindió homenaje al «coraje de todos los periodistas que, en nombre del derecho y la libertad de informar, son llevados a poner en peligro sus vidas».

También está de luto Alemania, por la séptima víctima en pocos años en la redacción de Stern: «La muerte de Handloik nos deja sin palabras», dijo el responsable de la redacción, Thomas Osterkorn.

De parte del sindicato francés Presse-Communication Cfe-Cgc hubo un rasgo polémico al expresar la tristeza por la muerte de los tres colegas, «ocurrida en el ejercicio de su oficio, del que se olvida a veces que el riesgo es alto, recordando sólo las lentejuelas». *

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