Terror entre los habitantes de Nueva York
El terror volvió a afectar a la ciudad de Nueva York en una mañana de sol y cielo límpido como la del 11 de septiembre y aproximadamente a la misma hora que el día de los atentados, precedido una vez más por el estruendo de un avión.
Pero esta vez no hay «ground zero» humeante ni rascacielos que caen, porque en Rockaway, Queens, se queman casas construidas en madera y ladrillo, sobre las cuales cayó un avión Airbus 300.
«Escuché una explosión, vi fuego y humo y pensé: ‘Oh, no otra vez!'», contó Milena Owens, que estaba decorando su casa para la fiesta de Acción de Gracias, que se celebra el 22 de noviembre, cuando un avión cayó a 200 metros de su jardín.
Todos en Rockaway tuvieron el mismo pensamiento: «No, no nuevamente».
Era casi imposible que los habitantes del lugar dejaran de pensar en un ataque terrorista que, incluso en este oasis de tranquilidad, a 25 kilómetros de Manhattan, dejó un recuerdo indeleble.
Casi un centenar de habitantes de toda la zona de Rockaway murieron el 11 de setiembre, muchos de ellos bomberos. El barrio pasó semanas de un funeral a otro, de una conmemoración a otra.
Cuando el alcalde Rudolph Giuliani llegó a su lugar, como siempre entre los primeros, también él recordó que había participado «en por lo menos una decena de funerales por estas partes».
Giuliani tomó el comando de las operaciones y desde Rockaway dio un mensaje a la ciudad: «Neoyorquinos, calma. Estamos a prueba una vez más pero superaremos también esto».
Horas después del desastre, faltaban aún indicaciones precisas sobre la presencia o no de habitantes de la zona entre las víctimas. Las escuelas locales, cerradas por la fiesta del Veteran Day, que se recuerda hoy, fueron transformadas en lugares de primeros auxilios y centros operativos, pero las ambulancias transportaron a menos de una veintena de personas.
El FBI aisló enseguida el área, considerándola «escenario del delito» e incluso los periodistas tuvieron que detenerse a dos cuadras del punto de donde se elevaban del Airbus columnas de fuego, primero negro y luego blancuzcas. *
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