Impensable
No tengo ganas de pensar. Ni siquiera en el sexo de los ángeles, asunto que hoy quizás no importe a nadie pero que allá en la Edad Media se discutía en profundidad a partir de la teología y la metafísica. ¿Los ángeles serán masculinos, asexuados, hermafroditas o inmateriales? Como se verá, podían ser cualquier cosa menos del sexo femenino, porque algunos de estos filósofos sostenían que Dios a la mujer no le había concedido alma, mientras que otros, los más progresistas, abogaban porque se les reconociera una… pero muy chiquititita. (Esta idea de la mujer desalmada se mantuvo hasta nuestros días, por lo menos en los autores de boleros. Para los tangueros también, salvo que sea la «madrecita buena». Aunque Discépolo la compare con una cafetín: «si sos lo único en la vida que se pareció a mi vieja». Yo nunca vi una foto de la madre de Enrique Santos, pero me la imagino llena de chapas con avisos de bebidas, los ojos como ventanales y con un borracho acodado en el hombro).
¡Ojo! No crean que aquellos filósofos sólo discutían estas vaguedades, aquella gente hizo avanzar la filosofía a partir de la investigación sobre temas fundamentales tales como: ¿Cuántos granos de arena se necesitan para decir que hay un montón de arena? ¡Já! Hablar y opinar en aquella época, no era nada fácil. También se debatió cuántos pelos debe perder un hombre para que se le pueda llamar calvo, cuánto tiempo debía pasar para decir que había pasado mucho tiempo. Eso sí, nadie investigó cuántas estupideces debía uno pensar para ser llamado pelotudo. De cualquier manera, debemos saber que esta forma de «filosofar» ha continuado hasta hoy, muchos de los ólogos que surgen en los medios de comunicación son la mejor prueba de ello.
Trato de pensar en nada y no puedo. Se necesita mucho entrenamiento para pensar en lo que piensan los que no piensan en nada. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad