De la Rúa prometió seguir honrando los compromisos de pago de la Argentina
Argentina prometió ayer a medio millar de banqueros e inversionistas en Nueva York, que continuará honrando sus compromisos, pese a la cesación de pagos que esa nación enfrenta para cancelar los vencimientos de deuda.
El presidente Fernando de la Rúa habló al mediodía ante medio millar de banqueros y empresarios internacionales en el Waldorf Astoria, pero su arribo a Estados Unidos –donde permanecerá hasta el domingo, cuando se reunirá con el presidente George Bush–, estuvo rodeado de creciente escepticismo.
De la Rúa quiso reunirse lo antes posible con los banqueros, que hoy a las 8 lo aguardaban para una reunión esclarecedora. Pero el tráfico le jugó una mala pasada y desde su avión, que arribó a las 7 al aeropuerto Kennedy, necesitó unas dos horas para llegar a la cumbre-desayuno en el down-town de Manhattan.
Acompañado por los ministros de Economía, Domingo Cavallo, y de Exteriores, Adalberto Rodríguez Giavarini, De la Rúa se reunió con los máximos banqueros y con el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, William J. McDonough.
Incluso en los medios gubernamentales norteamericanos continuaban nutriéndose dudas, porque el gobierno argentino no alcanzó el largamente esperado acuerdo con las provincias.
Comprometido en los dos últimos acuerdos globales con los organismos multilaterales de préstamos, el pacto se orienta a la reducción un 13% del reintegro a las provincias de los impuestos federales captados, lo cual le permitiría ceñirse al también comprometido déficit de presupuesto cero.
Además, aun con la promesa dada ayer por De la Rúa de que la Argentina va a honrar sus deudas, surgieron señales de que el sistema bancario argentino estaba muy próximo a la quiebra.
De la Rúa fue recibido ayer con amplios artículos por parte de los principales diarios, entre ellos, dos lapidantes que le dedicó el Wall Street Journal, otro muy crítico del New York Times, y uno más del Financial Times que describe muy sombría y desesperanzadoramente el panorama de la Argentina.
De la mano del canje que llevó a cabo con los inversionistas argentinos, De la Rúa y Cavallo buscaron un plan similar con prominentes banqueros e inversionistas sobre la mayor parte de la pesada deuda de 132.000 millones de dólares de la Argentina, con una extensión de plazo y reducción de tasas de interés.
De la Rúa insistió en el Waldorf que su país no llegó a Estados Unidos con el sombrero en la mano para otro rescate de las agencias de préstamos multilaterales.
Pero su alocución paternalista ante un auditorio de hombres de negocios y banqueros, resonó como un condenado a muerte que reclama quedar en libertad.
De la Rúa dijo que «no venimos aquí para pedir nuevos fondos. Hemos venido para explicar el canje de deuda».
Sin embargo, aun cuando Argentina logre retrasar el colapso financiero, el Banco Central argentino ordenaría que los bancos del país repatrien reservas mantenidas en el exterior para tener dinero suficiente dentro del sistema financiero.
La repatriación significa que el país ya perdió 5.000 millones de dólares de la línea de estabilización del FMI, y para los analistas, los temores de fuga se pueden acelerar.
Con los depósitos bancarios actualmente sólo por encima de la crítica línea de los 70.000 millones de dólares, los analistas afirman que el drenaje del sistema bancario subraya la urgencia con la cual el país debe impulsar la confianza si pretende aspirar a lograr un exitoso pase de deuda.
Además, cuando el domingo se reúna en el mismo Waldorf Hotel con Bush, gestionará a través del jefe de la Casa Blanca la aceleración de un desembolso de 4.300 millones de dólares de ayuda prometida por el FMI para diciembre.
Muchos analistas temen que una corrida del sistema bancario puede forzar a la economía argentina a dejar de pagar su deuda y romper su régimen de convertibilidad de diez años, la paridad de peso con dólar con el que en 1991 doblegó la hiperinflación.
Varias de las preguntas formuladas en el Waldorf a De la Rúa giraron precisamente sobre devaluación y dolarización, capítulo para el cual el presidente prefirió que las explicaciones fueran dadas directamente por Cavallo y Rodríguez Giavarini, éste encargado de explicar cómo podría la Argentina definir un régimen de canasta de moneda para la región.
Para un par de reconocidos economistas que participaron del almuerzo y solicitaron permanecer anónimos, en definitiva la Argentina va a necesitar devaluar su moneda, como una manera de reavivar una economía largamente en recesión.
Pero De la Rúa dijo que no iba a devaluar, porque le reduciría los salarios a los argentinos y reduciría el valor de los bienes de capital y las inversiones empresariales, y que la única salida de su país era el crecimiento. *
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