Una maestra judía y un palestino fueron las dos víctimas mortales de ayer

Ministros israelíes viven en refugios secretos por temor

Entre los palestinos, entretanto, crece la frustración después de las acusaciones de la Casa Blanca a Yasser Arafat, respecto de que no haría lo suficiente contra el terrorismo, y por la negativa del presidente norteamericano, George W. Bush, a reunirse con el líder palestino.

En Israel, a un mes del asesinato de parte de un comando palestino del ministro de extrema derecha Rehavam Zeevi, otros exponentes del gobierno y oficiales de las fuerzas armadas se sienten ahora en la mira de la Intifada. Ben Eliezer, que ayer finalmente pudo volver a su casa, recibió la orden de «quebrar la rutina» cotidiana y no dormir nunca dos noches consecutivas en el mismo hotel.

El jefe de estado mayor, general Shaul Mofax, está protegido por un equipo de ex miembros de unidades de elite. El ministro sin cartera Dany Naveh, del Likud, recibió el lunes una orden perentoria de dejar su residencia. Desde entonces se encuentra en una localidad secreta. Análogas disposiciones fueron impartidas al ministro de Sanidad, Nissim Dahan (Shas).

«Los militantes palestinos reúnen informaciones sobre nuestros ministros, sus costumbres, sus desplazamientos», reveló el viceministro Gideon Ezra, un ex dirigente del Shin Bet, el servicio de seguridad interior. «Sus casas pueden estar protegidas. Pero ellos o sus familiares corren el riesgo de ser vulnerables durante sus traslados», agregó. Mientras en Israel sigue por segundo día consecutivo una gran «cacería humana», después de que los servicios secretos señalaron el ingreso en el territorio de un presunto terrorista suicida palestino, nuevos derramamientos de sangre se produjeron en Cisjordania y Gaza.

En Yabed (Cisjordania), una célula de «Mártires de al-Aqsa» (un grupo radical cercano a al-Fatah) mató en una emboscada a una maestra de un jardín de infantes israelí.

En Khan Yunes (en el sur de la franja de Gaza) militares israelíes dispararon seis proyectiles contra Samir Abu Halib, de 37 años. Un vocero militar en Tel Aviv explicó que, ignorando las intimaciones de los soldados, el hombre se había acercado a un puesto de avanzada: por su parte, la agencia de prensa palestina Wafa refirió que Abu Halib era sordomudo. Entre los palestinos, provocan preocupación las críticas dirigidas el jueves por la noche a Arafat por la consejera para la Seguridad Nacional norteamericana, Condoleezza Rice, según la cual el presidente de la ANP «abraza a Hezbolá y Hamas», y por lo tanto no ayuda al esfuerzo internacional contra el terrorismo de Al Qaeda.

Mientras el jefe de inteligencia, general Amin al-Hindi, confirmó ayer que Arafat está decidido a mantener la presión sobre los elementos radicales y violentos, otros dirigentes de la ANP dijeron que la administración Bush parece haberse rendido a las instancias del premier israelí, Ariel Sharon.

Rice excluyó que haya una reunión entre Arafat y Bush al margen de la reunión de la Asamblea General de la ONU, este fin de semana en Nueva York. Pero algunos dirigentes palestinos consideran que en los próximos días Arafat podría reunirse con el secretario de Estado, Colin Powell. En este clima negativo provocó estupor en Israel una declaración del ministro de Exteriores, Shimon Peres, durante una escala en Estocolmo. «Tal vez la mejor manera de relanzar las negociaciones es justamente la proclamación del estado palestino», dijo Peres.

«Hablando con Abu Ala –agregó, aludiendo al presidente del Consejo Legislativo palestino– descubrí que nuestras posiciones son más cercanas de lo que creíamos». Hoy sábado, Peres informará sobre estos hechos a Ariel Sharon. *

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