ONU preocupada por la salud de los afganos ante la llegada del invierno
Responsables de las Naciones Unidas temen un serio deterioro en el estado de salud de la población afgana ante la llegada del invierno, mientras que los bombardeos estadounidenses prosiguen en este país que carga en sus espaldas 23 años de guerra y tres de grave sequía.
Unos 100.000 niños afganos de menos de cinco años pueden morir si no son debidamente protegidos contra el sarampión, las diarreas y la neumonía, según Wivina Belmonte, portavoz del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en Ginebra.
A esto se añade la desnutrición crónica que azota al país, el desmembramiento de las familias, la muerte de madres que dan a luz y otras tragedias, que en un contexto de guerra, empujan hacia aldeas aisladas o fronteras cercanas a miles de civiles, según Mohamed Jama, coordinador regional para Afganistán de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Varias organizaciones no gubernamentales (ONGs), la UNICEF, la OMS y otras instituciones hicieron llegar a los países vecinos de Afganistán víveres y medicamentos.
Pero conseguir que lleguen hasta las poblaciones en peligro va a complicarse en la parte central y norte del país, a la altura de las altas montañas que están nevadas de noviembre a mayo.
Desde que Estados Unidos comenzó sus ataques en Afganistán la primera semana de octubre, la ONU advirtió contra una catástrofe humanitaria en este país e intentó reforzar sus estructuras antes del 15 de noviembre, considerado el inicio del invierno en la región.
Del 23 al 27 de setiembre, la OMS y la Unicef iniciaron una amplia campaña de vacunación contra la poliomielitis y la distribución de vitamina A contra el sarampión, que alcanzó a 5 millones de niños afganos de menos de cinco años.
Según Belmonte, de la Unicef, 300.000 niños de esta edad mueren cada año en el país debido a enfermedades que podrían prevenirse fácilmente, como el sarampión, las neumonías y la diarrea, asociada a una desnutrición crónica.
«Si a esto se añade el frío, la falta de ropa y de cobijo, la situación llega a ser preocupante», subrayó, explicando que la enfermedad y la desnutrición se alimentan la una de la otra.
Los desplazamientos de poblaciones en el interior del país, la debilidad y la desorganización de las redes sanitarias también contribuyen a empeorar esta situación que ya era complicada desde hace años, según Mohamed Jama.
«Los movimientos de la población en Afganistán, de los centros urbanos hacia el campo sobrecargan los centros de salud en las zonas rurales que están poco preparadas y cuentan con poco personal», subrayó en una rueda de prensa en Ginebra.
La OMS, que dispone de 177 funcionarios en el país, se puso como prioridad a corto plazo «asegurar una asistencia inmediata a por lo menos 7,5 millones de personas», explicó.*
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