Mazar i Sharif, ciudad de sangre y traiciones

TIM WITCHER  ISLAMABAD, AFP

La ciudad afgana de Mazar i Sharif (norte), tomada este viernes por la oposición armada a los talibán, tiene un largo historial de derramamiento de sangre y traiciones.

La ciudad, de 200.000 habitantes, ubicada en las llanuras del norte del país, estuvo varias veces a la merced de los invasores desde que Genghis Kan llegó por la ruta de la seda en el siglo XIII, decapitando a todos los que se cruzaban en su camino. Los talibán tomaron la capital de la provincia de Balj en agosto de 1998. Las matanzas que siguieron constituyeron un capítulo oscuro de la historia de la ciudad que todavía no acabó.

«Mazar tiene un pasado complicado», declaró Stephanie Bunker, la portavoz de la ONU en Islamabad, quien precisó que la organización no tiene contactos con su personal local en dicha ciudad.

«Estamos siempre preocupados por la suerte de nuestros empleados ahí y en Kandahar (sur, el feudo de los talibán), por culpa de la presión a la que están sometidos», declaró Bunker a la AFP. Todos los extranjeros abandonaron Afganistán tras los atentados del 11 de setiembre en Estados Unidos y sólo quedaron los empleados locales de las organizaciones internacionales y de las ONGs.

Tres comandantes lideraron la ofensiva de la Alianza del Norte: Atta Mohammad, Abdul Rashid Dostam y Haji Mohammad Muhaqiq.

Dostam, de etnia uzbeca, y Muhaqiq, líder de una facción chiíta, tenían buenos motivos para vengarse de los talibán.

Mazar i Sharif fue el feudo de Dostam, que dirigió la ciudad con mano de hierro. Se dice que los soldados hallados culpables de crímenes eran aplastados por tanques.

Pero Dostam protegió a la ciudad de la devastación que afectó al resto del país durante 18 años, hasta que se peleó con su adjunto Malik Pahlawan.

En mayo de 1997, Malik y otros tres comandantes uzbecos pidieron a los talibán que lucharan con ellos contra Dostam, que tuvo que huir y exiliarse primero en Uzbekistán y luego en Turquía.

Pero Malik dio la espalda a los talibán después de la entrada de los milicianos islamitas en la ciudad y su intento de desarmar a la gente.

La población se levantó contra los talibán y mató a unos 600 islamitas que trataban de huir de la ciudad.

Diez líderes militares y políticos de los talibán fueron capturados y ejecutados. Los hombres de Malik saquearon la ciudad y obligaron a la ONU a retirarse. *

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