Dos personas sospechosas fueron detenidas por la Policía poco después de la deflagración

Coche bomba de la ETA provocó 95 heridos y destrozos en Madrid

Dos presuntos autores del ataque fueron detenidos y cuatro viviendas ocupadas por etarras en Madrid y Salamanca (centro) fueron localizadas por la policía poco después del atentado.

En total, 95 personas fueron atendidas por los servicios de urgencia, pero sólo seis fueron hospitalizadas: los dos heridos más graves son una inglesa que perdió un ojo y un tunecino de 29 años, que sufrió diversas quemaduras.

Según Rajoy, la explosión apuntaba a un alto funcionario que pasaba por el sector en su coche oficial, Juan Junquera González, de 65 años, actual secretario general de la política científica del Ministerio de Ciencias y Tecnología, que resultó levemente herido.

Los dos presuntos autores del atentado, identificados como Aitor García Aliaga y Ana Belén Egues Gurrutxaga, fueron detenidos gracias a un peatón que los siguió durante 15 minutos desde su coche mientras iba informando a la Policía a través de su teléfono móvil.

Los dos presuntos etarras llevaban armas, dos pistolas de calibre 9 mm, pelucas y material para camuflarse, así como falsa documentación de Policía, de la Guardia Civil y del Partido Popular (PP) del presidente del gobierno español, José María Aznar.

En las horas siguientes al atentado, la Policía efectuó pesquisas en tres departamentos de Madrid y en una vivienda de Salamanca, un «centro operativo» del comando Madrid donde fueron hallados 40 kilos de dinamita francesa Titadin, así como una pistola metralleta y un fusil, según explicó Rajoy.

Un tercer presunto miembro del comando, Juan Luis Rubenach Roig, se dio a la fuga, indicó el ministro.

Estos tres presuntos miembros de ETA son considerados por la Policía como los autores de cinco atentados perpetrados en Madrid, dos de los cuales mortales, desde el mes de mayo pasado, añadió el ministro subrayando de paso que Ana Belén Egues Gurrutxaga se desempeñó como concejal municipal de Batasuna, el brazo político de ETA, hasta 1999.

La explosión del coche de este lunes –un Peugeot 205 blanco cargado al menos de 25 kilos de explosivos– se produjo a las 09h10 (08h10 GMT) en el barrio residencial de la Prosperidad, en el norte de la capital española.

«Una masacre fue milagrosamente evitada y ETA mostró una vez más su salvajismo y su falta de respeto total por la vida humana», había afirmado Rajpy por la mañana, en el mismo lugar de los hechos.

Una veintena de vehículos aparcados en las proximidades, ante un inmueble con unos mil empleados del grupo bancario BBVA –muchos de los cuales resultaron heridos de levedad–, fueron destruidos o dañados y los inmuebles vecinos sufrieron importantes daños.

Por primera vez desde los atentados del pasado 11 de setiembre en Estados Unidos, ETA intentó matar.

En los atentados anteriores, el 1 de octubre en Vitoria (país vasco español) y el 12 de octubre en Madrid, los activistas de la organización armada habían advertido telefónicamente sobre la inminencia de la deflagración para evitar víctimas mortales.

Esta es también la primera vez desde 1987 que miembros en activo del comando Madrid resultan detenidos pocas horas después del ataque, mientras que las detenciones de etarras se multiplicaron en los últimos meses en Francia y España, especialmente en el País vasco (norte) y en Cataluña (nordeste).

En lucha armada desde 1969 por la independencia de «Euskal Herria» («Patria vasca», en euskera), que reagrupa a los países vascos español y francés y la región española de Navarra, vecina al Euskadi, ETA ha reivindicado los asesinatos de 12 personas desde el inicio del año 2001 y de otras 23 en el año 2000. *

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