Los cosmonautas rusos votan a Putin
Moscú, ANSA
El equipo de cosmonautas, reunido en el centro espacial de las afueras de Moscú, decidió ayer expresar públicamente el respaldo a Putin, considerado «el más eficiente y apto para afrontar los problemas del país» entre todos los candidatos.
La última encuesta divulgada otorga a Putin el 57 por ciento de las preferencias para las elecciones del 26 de marzo.
El infatigable Vladimir Putin cuenta con el respaldo del 57 por ciento de los rusos, según un sondeo difundido ayer que confirmó el excelente momento del presidente interino, quien en una nueva etapa de su campaña electoral visitó la próspera república de Tatarstan.
A cuatro días de las elecciones, el líder comunista Ghennadi Ziuganov está muy distanciado de Putin, visto que según el sondeo de opinión publicado por un instituto independiente tiene de su lado al 25 por ciento de los votos.
Ziuganov es el único político que teóricamente podría tener la posibilidad de obligar a Putin a un balotaje, si la afluencia a las urnas es el domingo inferior a lo previsto.
Para el líder comunista la posibilidad de un balotaje sería de todos modos un gran éxito político, antes de la inevitable derrota en el segundo turno.
El sondeo confirmó los datos de la última encuesta difundida la semana pasada por uno de los institutos especializados más respetados de Rusia (Vtsiom), que indicó exactamente el mismo porcentaje a favor del presidente en funciones.
Tras la visita del martes a Nihzi Novgorod (tercera ciudad de país), Putin se trasladó ayer a Tatarsan, que hace seis años estuvo al borde de una violenta revuelta separatista.
Durante la visita a Kazan, capital de esa república, Putin participó en una ceremonia para la construcción de una nueva mezquita, gesto que sería una importante señal de tolerancia y democracia, si no fuese que Rusia está en plena campaña electoral.
Tatarsan es una poderosa región petrolera e industrial, cuyo millón de habitantes está dividido en dos mitades, una musulmana y la otra ortodoxa, además de una pequeña minoría judía.
Kazan –la más antigua capital musulmana de la Federación rusa– recibió favorablemente tanto al Putin patrocinador de los templos dedicados al Islam, como al líder ortodoxo que durante la visita a la catedral de la ciudad recibió un pequeño ícono.
Como corresponde en una campaña electoral, durante su viaje el presidente interino no olvidó inaugurar nuevos edificios populares, ni regalar juguetes a una niña en la visita a uno de los barrios más viejos de la ciudad.
Durante el recorrido, Putin estuvo acompañado por el presidente de la república, Mintimer Shaimiev, quien hace seis años encabezó la revuelta que amenazaba con proclamar la independencia, tal cual ocurre hoy con Chechenia.
El movimiento secesionista se disolvió cuando el ex líder del Kremlin Boris Yeltsin aceptó negociar una repartición más justa con Shamiev sobre los impuestos que se aplican al petróleo de Tatarsan.
Después de Kazan el presidente interino viajó a otra ciudad, Naberzhnie Celni, donde se realizó una visita en las fábricas de camiones Kamaz, uno de los colosos del sector en Rusia.
Tras una victoria en el rally París-Dakar muy publicitada por la televisión, la empresa pasó a ser uno de los símbolos del machismo ruso que parece contar con la simpatía de Putin.
Precisamente este tipo de «tours» en los grandes centros del país son los que están alimentando los favores con los que el jefe del Estado interino cuenta en los sondeos de opinión.
Además de Ziuganov, los otros candidatos están mucho más lejos de Putin, visto que el economista reformista Grigori Yavlinski tiene apenas el 6 por ciento de los votos y el gobernador socialdemócrata de la región siberiana de Kemerovo, Aman Tuleyev, el 3 por ciento, cifra idéntica a la del líder ultraderechista Vladimir Zhirinovski.
De los otros candidatos, sólo dos están por encima del 1 por ciento: la ex diputada liberal Ella Pamfilova y el gobernador moderado de la región de Samara, Konstantin Titov.
Por debajo de este porcentaje se encuentran el discutido hombre de negocios de origen checheno Umar Dhazabrilov y el controvertido fiscal general (suspendido del cargo) Yuri Skuratov, enemigo jurado de Yeltsin.
La seguridad se reforzó este miércoles en Chechenia, donde las elecciones presidenciales del próximo domingo son un rompecabezas suplementario para el ejército ruso, que teme ataques de los combatientes independentistas. Las cerca de 336 oficinas de voto establecidas en territorio checheno son vigiladas las 24 horas. «La protección de las mesas electorales ha sido reforzada por los soldados del Ministerio del Interior, que también protegerán a los miembros de la comisión electoral», precisó el consejero del Kremlin para asuntos de Chechenia Serguei Iastrjembski.
Moscú afirmó repetidamente que los combatientes chechenos tenían la intención de cometer «provocaciones» para «torpedear» las presidenciales.
Compartí tu opinión con toda la comunidad