Sandinistas y liberales favoritos para ocupar el sillón presidencial

Nicaragua elige hoy entre Ortega y Bolaños

MANAGUA, ANSA

 

En medio de campañas con promesas para erradicar la pobreza –que afecta al 70 por ciento del país– estas serán las elecciones más vigiladas de la historia nicaragüense, ya que 12.000 observadores nacionales e internacionales fiscalizarán la marcha de los comicios.

Incluso por primera vez las Fuerzas Armadas participarán de un operativo en las calles para sumarse a la policía con el objetivo de prevenir incidentes, ante las denuncias de fraude hechas por los partidos políticos.

El gobierno del presidente Arnoldo Alemán puso en marcha un operativo de seguridad con 9.800 policías y unos 6500 miembros del Ejército en sitios estratégicos para evitar atentados e incidentes, informó el Ministerio del Interior.

El jefe del Ejército, general Javier Carrión, convocó a la población a votar en paz y reiteró que podrá actuar si el presidente Alemán decreta u na ley de emergencia en caso de incidentes contra el poder electoral.

Los nicaragüenses también elegirán 90 diputados y 20 representantes ante el Parlamento Centroamericano.

Como en toda la historia nicaragüense, el peso de Estados Unidos estará presente en este país. Incluso el embajador en Nicaragua, Oliver Ganza, participó en la campaña electoral de Bolaños, agitando los fantasmas de la violencia en caso de una victoria sandinista.

El favorito para las encuestas –pero en un pequeño margen– es Ortega, ex jefe guerrillero que llevó al sandinismo al poder y gobernó el país entre 1979 y 1990, tras derrocar a Anastasio Somoza, último eslabón de una dinastía que gobernó el país durante 43 años.

Pero Ortega, quien pidió perdón por los errores cometidos durante el gobierno surgido de la revolución sandinista, apareció con un discurso socialdemócrata para ampliar el espectro de su coalición, que incluye a ex «contras».

Los «contras» fueron financiados en los ochenta por la Central de Inteligencia estadounidense (CIA) para derrocar al gobierno sandinista, de corte socialista y antinorteamericano.

«Hemos expresado nuestras preocupaciones sobre los sandinistas y su pasado. Pero esperamos una elección libre y abierta, así como la decisión que adopte el pueblo nicaragüense», dijo el vocero del Departamento de Estado norteamericano, Richard Boucher.

Washington vincula al líder sandinista con los líderes de Libia, Muammar Khaddafi, e Irak, Saddam Hussein, un motivo de campaña utilizado por Bolaños.

El oficialismo, tras el 11 de setiembre, pegó carteles en las calles de Managua con la cara de Bin Laden y una frase: «Si pudiera, votaría por los sandinistas»

Ortega puede retornar al poder después de 11 años. Lo había perdido en 1990 al perder elecciones contra Violeta Chamorro y luego, en 1996, fue derrotado por Alemán.

En medio de graves denuncias de corrupción contra el presidente Alemán y su gobierno, Bolaños, llamado por sus opositores el «fundamentalista», intentó dar en la campaña un mensaje de transparencia para atraer al electorado de centroderecha.*

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