En un clima de violencia, votan los nicaragüenses
Un total de 2,7 millones de nicaragüenses mayores de 16 años podrán acudir a las urnas para elegir por un período de cinco años a un presidente y vicepresidente, los 90 diputados a la Asamblea Nacional y los 20 representantes al Parlamento Centroamericano.
La campaña electoral concluyó el pasado miércoles sin que se registraran incidentes de consideración, pero en la población reina la incertidumbre por lo que pueda ocurrir en la noche del domingo, cuando se realice el conteo de los votos en las 9.502 juntas receptoras.
El temor a un fraude y a enfrentamientos callejeros ha sido denunciado tanto por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda), que postula a Ortega, como por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha en el poder) de Bolaños.
Ante ello, el gobierno de Arnoldo Alemán puso en marcha el jueves un impresionante dispositivo de seguridad en el que participan 9.810 policías y 6.500 miembros del Ejército, que por primera vez en la historia reciente de Nicaragua apoyará las labores de vigilancia electoral.
Las tropas comenzaron a ser desplegadas en centros estratégicos como empresas de telecomunicaciones, electricidad, agua potable, centros de votación y carreteras.
Asimismo, el presidente Alemán anunció que está listo para emitir un decreto de estado de emergencia si se registran incidentes o hechos violentos que pongan en peligro las elecciones.
Pese a las denuncias de los partidos, la situación en la ciudad de Managua era de absoluta normalidad este viernes. Tanto la Policía como el Ejército aseguraron que no tenían indicios de que grupos de choque de algún partido estuvieran preparando acciones violentas.
La tarde del jueves, Ortega, Bolaños y el presidente Alemán asistieron, junto a miles de nicaragüenses, a una misa campal oficiada por el arzobispo de Managua, cardenal Miguel Obando y Bravo, quien abogó por elecciones limpias y sin violencia, pero en la que de manera implícita atacó al candidato sandinista por su pasado.
«Para votar hay que ver cuál ha sido la historia pasada de los candidatos, ver «su ideología (…) si han sido ejemplares en la educación de sus hijos, (…) ver su solvencia moral», proclamó el influyente líder católico.
Durante la revolución, los sandinistas se enfrentaron a la Iglesia Católica y algunos sacerdotes fueron objeto de persecución. Ortega, de 55 años, quien busca retornar al poder 11 años después de la derrota electoral de la revolución sandinista (1979-1990), y Bolaños (73) se encuentran técnicamente empatados en las intenciones de voto, según varias encuestas dadas a conocer el miércoles.
Un tercer candidato presidencial, Alberto Saborío, del Partido Conservador de Nicaragua (PCN), no tenía ninguna opción de triunfo, de acuerdo con las firmas encuestadoras.
Pese al clima de incertidumbre, ayer viernes el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria, descartó la posibilidad de un fraude electoral.
Gaviria, quien llegó a Managua la noche del jueves para supervisar la transparencia del comicio, consideró necesario seguir de cerca las denuncias hechas por los partidos sobre un presunto plan que trataría de retrasar y alterar el conteo de votos mediante impugnaciones masivas.
«Hay que tomar en serio las preocupaciones de partidos políticos, pero no hemos encontrado, hasta ahora, evidencias de que va a haber un fraude. Esperamos que los partidos políticos respeten el resultado electoral y que nadie reclame un resultado que no haya sido definido por el Consejo Supremo Electoral», dijo Gaviria.
Asimismo, el Departamento de Estado, que ha mostrado «serias reservas» ante un eventual triunfo sandinista, por sus supuestos vínculos con grupos terroristas durante la revolución, seguía de manera atenta el proceso electoral nicaragüense. *
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