Los 100 días del presidente incaico

Críticas y denuncias de nepotismo contra Toledo

Toledo, economista de origen andino de 56 años graduado en Estados Unidos, está recibiendo más rápido que ningún otro presidente constitucional severas críticas a su modo de gobernar, que atribuye a una campaña del «fujimontesinismo», en alusión al destituido Alberto Fujimori y su ex asesor Vladimiro Montesinos.

«Desde dentro y fuera de la cárcel, y con ayuda de algunos políticos, esa mafia pretende desestabilizar mi gestión», dijo Toledo, quien encabezó masivas movilizaciones contra el régimen de Fujimori, acusado de violaciones a los derechos humanos y de desbalance patrimonial de más de 372 millones de dólares.

Líder del centrista partido Perú Posible, Toledo asumió el 28 de julio tras derrotar en segunda vuelta (3 de junio) al ex presidente Alan García, del APRA, a quien los primeros «errores» políticos del jefe de Estado pueden favorecer.

Toledo asumió la presidencia de este país de 26 millones de habitantes (60 por ciento de ellos viviendo en pobreza) con un nivel de popularidad de 61 por ciento, según la compañía Datum, y 14 semanas después de gobierno la desaprobación a su gestión se fijó en 45,4 por ciento, según la Universidad de Lima.

Los 100 días de gobierno de Toledo tienen como telón de fondo casi exclusivo numerosas investigaciones en el Congreso, Poder Judicial, Fiscalía y Procuraduría sobre Fujimori, Montesinos y cientos de personalidades políticas por violaciones a los derechos humanos y enriquecimiento ilícito.

Según la última encuesta de la Universidad de Lima, del 27 y 28 de octubre en la capital peruana, el «principal error» del gobierno de Toledo es que «no cumple sus promesas».

Como «principal logro» los entrevistados optaron por la respuesta «ninguno», seguida por «estabilidad democrática».

La herencia fujimorista también es el eje del enfrentamiento que estalló esta semana entre tres ministros y el Congreso en torno a si procede o no el arbitraje entre el Estado y empresas de energía privatizadas durante la anterior administración.

Los ministros, liderados por el de Economía, Pedro Pablo Kuczynski, defensor del arbitraje, amenazó con renunciar si el Congreso se entromete en el tema, en el que está de por medio el millonario pago de impuestos de las privatizadas empresas Edelnor y Luz del Sur.

La polémica surgió en momentos en que los peruanos conocían detalles sobre el trabajo y sueldo (5.000 dólares mensuales) del sobrino de Toledo, Jorge «Coqui» Toledo Velásquez, como asesor en Informática para la presidencia.

«Coqui» acompañó como invitado especial a Toledo en su gira de nueve días por Ecuador, China y España.

La oposición y la prensa peruana reclaman al flamante Contralor de la República y ex compañero de trabajo de Toledo, Gerardo Matute, que investigue a «Coqui» por supuesta violación a la ley contra nepotismo y determinar si cumple los requisitos profesionales para el cargo.

También piden a Matute que investigue las cuentas del viaje de la comitiva «extraoficial» que acompañó al presidente.

El costo habría superado los 700.000 dólares, según la prensa local, excesivo para un país pobre, en opinión de los analistas, igual que la compra de un helicóptero para uso exclusivo del presidente, como escribió ayer el diario La República.

En el plano social, Toledo puso en marcha un ambicioso «Programa de emergencia social productivo» que apunta a mejorar la oferta de empleo en un país donde el desempleo llega al 9,5 por ciento y el salario mínimo es de 120 dólares para enfrentar un costo de la canasta familiar de al menos 600 dólares.

Hoy parecen excesivas las promesas de campaña: un millón de puestos en su primer año de gestión y aumentos salariales, que se dieron pero sólo representan una mejora de unos 12 dólares mensuales para policías, maestros y jubilados.

La desproporción con los aumentos para magistrados (en cien por cien para fijarse en una escala que comienza en 2.000 dólares), tuvo un amargo sabor para las grandes mayorías.

El sociólogo Carlos Reyna opinó que Toledo y los peruanos no tuvieron «luna de miel» y que ésta la vivió el gobierno transitorio de Valentín Paniagua, que reemplazó a Fujimori cuando éste fue destituido por incapacidad moral.

También hay críticas más osadas como la del director del diario Liberación, Fernando Viaña, quien escribió en su columna ayer lo que «se escucha en todos lados (…) el cholo se cae, no llega… no dura».*

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