Los dirigentes ya no son guerrilleros, son prósperos empresarios

Lejos del marxismo, sandinistas buscan retornar al poder

MANAGUA, AFP

 

Los sandinistas intentarán volver a gobernar Nicaragua de la mano de su líder histórico, Daniel Ortega, 55 años, que el domingo enfrentará en la lucha por la presidencia al empresario Enrique Bolaños, de 73 años, que encabeza la papeleta del Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha en poder).

El FSLN defendió durante la revolución la ideología marxista-leninista, se enfrentó a la Iglesia Católica, estatizó la banca, los seguros y demás empresas estratégicas para el desarrollo económico. Aunque subsistió la empresa privada, ésta se encontraba supeditada a los planes de la economía centralizada.

Los sandinistas también realizaron una reforma agraria y expropiaron a sus adversarios políticos.

El FSLN estableció el servicio militar obligatorio para jóvenes mayores de 16 años, con lo que el Ejército Popular Sandinista (EPS) llegó a tener alrededor de 100.000 hombres en armas para enfrentar a las guerrillas de la contrarrevolución, financiada por Estados Unidos.

Sin embargo, tras la inesperada derrota electoral de 1990 frente a una coalición encabezada por Violeta Barrios de Chamorro, los sandinistas iniciaron un proceso de rectificación en el plano ideológico.

Abandonaron el marxismo-leninismo y hoy se proclaman defensores de la economía de libre mercado, la propiedad privada y la inversión extranjera e intentan establecer buenas relaciones con Estados Unidos.

Los sandinistas, a través de Ortega, también se proclaman cristianos, hablan de la ley suprema de Dios y engavetaron todos aquellos símbolos que los puedan relacionar con la época de la revolución, en la que murieron decenas de miles de jóvenes en la guerra civil.

Aunque sigue siendo su bandera oficial, los sandinistas ya no hacen flamear la bandera rojinegra, ni sus líderes se hacen llamar «comandantes de la revolución», ni visten uniforme verde olivo, como en el pasado.

Hoy las banderas que ondean en la campaña electoral son rosadas, la bandera de la Convergencia, una coalición que integra el FSLN, el Movimiento de Renovación Sandinista, la Unión Demócrata Cristiana, el Movimiento Arriba Nicaragua y el Movimiento de Unidad Cristiana.

Ortega viste camisa rosada y abandonó el discurso de confrontación. Llama hermanos a los que ayer eran las «bestias de la contrarrevolución», invoca a Dios, habla de paz, amor y reconciliación.

Los dirigentes sandinistas, además, ya no son guerrilleros, ahora son prósperos empresarios, gracias a la denominada «piñata» que efectuaron entre febrero y abril de 1990, durante la transición de su gobierno, en la que se apropiaron de numerosos bienes del Estado.

Hay capitales de sandinistas en empresas hoteleras, restaurantes, parques de diversión, bancos y tiendas exclusivas, entre los que destacan el Banco de Finanzas (BDF), Hotel Las Mercedes, Hertylandia, Galería Internacional y medios de comunicación como Radio Ya y Radio Sandino.

«Por eso es que ahora defienden la empresa privada, porque ahora se convirtieron en lo que antes combatían», señaló esta semana un diputado liberal. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje