Izquierda Unida obtendría tres bancas en el Parlamento argentino

ISIDORO GILBERT

 

Con los dedos cruzados, pero con los ojos abiertos, los fiscales de la Izquierda Unida vigilan el recuento final de votos en la provincia de Buenos Aires, porque esperan que puedan corroborar que obtuvieron dos bancas.

Le revisión estaba suspendida por sospecharse que en algunas urnas se había arrojado sustancias sospechosas, acaso ántrax.

La Izquierda Unida, coalición que une a comunistas, con un sector del trosquismo e independientes, obtuvo más de 600.000 sufragios en todo el país el 14 de octubre y en la Capital Federal salió electa como diputada nacional Patricia Walsh, la hija del periodista Rodolfo Walsh, asesinado en marzo de 1977. El recuento bonaerense podría determinar que las dos bancas que todavía no tienen dueño sean otorgadas a Juan Carlos Giordano y Miriam Sonatti, sus dos candidatos que estaban ayer a 2.000 votos de llegar a la Cámara de Diputados. «Queremos que nos dejen contar los votos. Si resulta que no alcanzan, mala suerte, pero queremos verlo con nuestros propios ojos», dijo la legisladora porteña de la IU, Vilma Ripoll.

El ministro del Interior, Ramón Mestre, el día después de las elecciones atribuyó las bancas a Izquierda Unida, pero en la página oficial de Internet de la cartera política adjudicaba una al Polo Social y otra al peronismo. Cuando IU protestó, les dijeron que por unos tres mil votos no habían alcanzado el piso del 3% del padrón que la Ley Electoral le exige a cualquier partido para acceder a una banca. Era extraño. Tanto porque faltaban escrutar 441 mesas que no fueron incorporadas al recuento preliminar de votos como que les resultó muy sospechoso que partiendo de la base de que el promedio de votos que obtuvieron en la provincia fue de ocho por mesa, en unas tres mil urnas hayan obtenido, de acuerdo con los datos provisorios, ningún voto o uno solo.

Ya con el escrutinio definitivo en La Plata, la coalición recuperó unos trescientos votos, «el diez por ciento de lo que necesitamos para que entren los dos diputados nuestros», dijo Vilma Ripoll. Quedan ocho distritos populosos para terminar con el recuento solamente en la primera sección electoral y consideran en la IU que se encuentran la mayoría de las mesas que no fueron contabilizadas. » Si los votos no alcanzan mala suerte, pero queremos verlo con nuestros propios ojos», explica Ripoll.*

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