Bombardeos arrasaron cuartel general y la radio fue interferida por EEUU

La ciudad de Kandahar, símbolo del poder talibán

Objetivo primordial, por ser la sede del poder talibán, esta ciudad del sureste de Afganistán, que tenía 200.000 habitantes, es actualmente un lugar damnificado y abandonado por 80% de su población, según las agencias humanitarias.

En Kandahar se encuentran las residencias del jefe supremo de los talibanes, el molá Mohammad Omar, y de su «invitado» Osama bin Laden, considerado el instigador de los atentados del 11 de setiembre en Estados Unidos.

«Sus casas fueron completamente aplastadas, arrasadas. El estado mayor de los talibán en el centro de la ciudad está completamente destruido», relató un habitantes a la AFP, quien con un grupo de periodistas extranjeros fue autorizado por los talibán a ir a Kandahar.

«Incluso la oficina del Vicio y la Virtud (la temida policía religiosa de los talibán) fue destruida, y al parecer cuando se conoció la noticia, la gente se puso a bailar en las calles», relató el testigo.

La oficina de la Promoción de la Virtud y de la prevención del vicio encarna el aspecto más visiblemente represivo de los talibán.

Estados Unidos también consiguió interferir las ondas de la radio de los talibán para difundir música (prohibida por el régimen) y mensajes de propaganda pidiendo a los habitantes que no apoyasen al régimen y a los combatientes que desertasen de las filas de los talibán.

Mensajes que al parecer no han producido efecto hasta ahora, pues los habitantes indicaron hacer poco caso de esta «propaganda mentirosa».

Con fatalismo, un chofer de taxi, Mohammad Sarwar, explica que los civiles que se quedaron en Kandahar «ya no están asustados por los bombardeos estadounidenses».

«Al comienzo, había un poco de miedo. Pero ahora nos hemos acostumbrado», dijo.

Según otro habitante, los bombardeos estadounidenses no están dirigidos contra los civiles sino contra las instalaciones militares de los talibán, situadas en la periferia de la ciudad.

«Los aviones sobrevuelan los objetivos, largan las bombas, y entonces contienes la respiración y esperas saber dónde va a caer», relató. «Antes, tenían la costumbre de bombardear en la noche, pero se diría que cambiaron de táctica y que ahora atacan en la mañana», agregó. La aviación estadounidense volvió a bombardear Kandahar el miércoles en la mañana.*

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