Individualizaron el escondite de Bin Laden
Las posiciones de los talibán en el norte de la capital Kabul y su capital política Kandahar, en el sur de Afganistán, fueron atacadas ayer por la aviación norteamericana.
El embajador de los talibán en Pakistán, Abdul Salam Zaeef, señaló que 1.500 civiles fueron muertos hasta hoy en los bombardeos que comenzaron el 7 de octubre.
Bin Laden y el líder de los talibán, el molá Mohammad Omar, estarían escondidos en las montañas entre la provincia de Oruzgan y Ghazni, en el sudoeste de Afganistán, a cuatro mil metros de altura.
Massud agregó que consideraba que el Frente Unido de la oposición –Alianza del Norte– podrá lanzar una ofensiva en el norte de la capital «antes de cinco días».
Bombarderos norteamericanos B 52 entraron en acción hoy contra los puestos de los talibán cerca de la base aérea de Bagram, dijeron fuentes de la Alianza indicando que la «coalición contra el terrorismo» considera que las baterías antiaéreas de los milicianos integristas están fuera de combate.
Los combatientes que observan los bombardeos desde sus posiciones, a un par de kilómetros de las de los talibán, afirman que las fuerzas antiaéreas de los talibán disparan aún pero lo hacen débilmente.
Massud dijo que el ministro de Defensa de la Alianza, Muhammad Fahim, se encontró días atrás con responsables de la coalición.
Según Massud, la oposición puede reunir de 8 mil a 10 mil personas en el campo de batalla y las fuerzas de tierra norteamericanas no son necesarias para el asalto a la capital
«Lo único que sirve, dijo, es la intensificación de los bombardeos sobre las fuerzas militares de los talibán».
Otros exponentes de la oposición, el ministro de Relaciones Exteriores, Abdulá Abdulá y el embajador en la India, Massud Khalili, pidieron a la coalición que no suspenda los ataques por el mes de Ramadán.
«La guerra contra el terrorismo no puede interrumpirse –dijo Khalili– y todos los musulmanes saben que el Islam no prescribe treguas para el Ramadán».
Rashid Dostum, el comandante de la Alianza que dirige el sitio de Mazar-i-Sharif –ciudad clave para el control del norte que él mismo gobernó durante seis años– dijo que sus hombres están a veinte kilómetros de la ciudad y que tienen necesidad urgente de armas y de municiones.
Un pedido análogo fue realizado el martes por los hombres del comandante Ismail Khan, que dirige las fuerzas antitalibán, en las regiones de Afganistán occidental en torno de la ciudad de Herat.
Noticias no confirmadas afirman que consejeros militares de las tropas turcas estarían dispuestos a viajar a Afganistán para asistir a las milicias uzbekas de Dostum.
El comandante, expulsado en 1998 por los talibán, vivió tres años en Turquía, antes de reorganizar sus fuerzas y volver a Afganistán hace tres semanas.
Los talibán aceptaron ayer que ingresen en Afganistán alrededor de 10 mil voluntarios paquistaníes reunidos desde hace una semana en el área tribal de Bajaur, en la frontera entre los dos países.
Los extremistas, dirigidos por el octogenario Sufi Mohammad, dijeron que ahora están «estudiando desde dónde y cómo» entrar en Afganistán para participar en la «guerra santa».
Ayer los talibán llevaron a Kandahar a un grupo de periodistas occidentales.
Un médico del hospital de la ciudad, el doctor Obaidulá, dijo que el hospital fue duramente golpeado por los bombardeos, en los que habrían muerto por lo menos cuatro personas. *
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