Alerta en los partidos ante el posible "default"
ISIDORO GILBERT
El presidente declaró que ha tomado el reclamo colectivo a favor de la reprogramación, que no habrá default, que el país honrará sus compromisos, y que hará consultas personales y telefónicas sobre ello, pero sus palabras no provocaron ningún alivio en los mercados. La Bolsa de Valores volvió a derrumbarse y el riesgo país superó los 2.100 puntos, un récord que ningún Estado soberano envidiaría.
El ministro de Economía, Domingo Cavallo, instaló como política oficial, el último fin de semana, su deseo de reprogramar la deuda, pero no explicó si tenía interlocutores dispuestos a escucharlo o procedería unilateralmente. De todos modos, fue un viraje en el lenguaje del ministro que condenaba a los dirigentes políticos y economistas que sostienen desde hace rato que sin una reformulación del pago de los intereses, es decir, reducirlos, la Argentina no podría pagar la deuda. Más aún: sin esa reducción, es inviable cumplir con la meta del déficit cero que Cavallo impulsó como salida a la realidad de que el país carece de crédito externo, ni siquiera a tasas usurarias.
En medios políticos la preocupación va en aumento porque no saben si realmente Cavallo –que estuvo de incógnito la semana pasada en Nueva York en busca de respaldo– tiene efectivamente cartas para jugar o como en el póquer practica el bluff. El economista Martín Redrado, un nombre para recordar, sostiene que el ministro de Economía no tiene un proyecto claro. Otras fuentes, en cambio, sostienen que aguarda una respuesta del Departamento del Tesoro para que avale mediante un bono nuevo reprogramar la deuda a una tasa del 8%.
Mientras no haya claridad sobre este tema clave, es improbable que el gobierno informe sobre que su nuevo programa económico, para reactivar la paralizada economía, cual sería el programa social para atender a millones de desamparados y las medidas para poder cumplir con el déficit cero. La confusión envuelve a los partidos.
Una gran confusión
La Unión Cívica Radical no pudo ayer comenzar un plenario clave, el del Comité Federal, que había sido citado para analizar las relaciones entre el partido y el gobierno, reclamar un cambio de orientación, sobre todo, reprogramar la deuda. Los dirigentes radicales temen quedar descolocados sobre este último punto si Cavallo hace un anuncio que podrían respaldar.
Anoche comenzó a deliberar el bloque de diputados nacionales del Frepaso para decidir separarse de la Alianza y formar una bancada propia. El jefe de la bancada de la coalición, Darío Alessandro, buscaba convencerlos de demorar la decisión a la espera de novedades respecto a la reprogramación y poner el acento en la necesidad de una convocatoria nacional para enfrentar la crisis. El lunes el Frente Grande, la columna vertebral del Frepaso, no pudo zanjar diferencias entre rupturistas y los que quieren continuar críticamente dentro de la Alianza. La decisión llegará de un congreso que debe realizarse el mes próximo.
Desde otra óptica, la diputada Elisa Carrió, líder del ARI, reclamó en la Cámara baja el juicio político contra Cavallo por ser responsable de la deuda externa desde que tomo decisiones de estatizarla cuando era titular del Banco Central de la dictadura. Lo acusa de haber convalidado con el reciente megacanje «niveles insostenibles de tasas de interés para la deuda pública, que profundizaron la insolvencia fiscal, provocaron la pérdida del crédito público y alteraron el orden público económico». Por ello, «no es la persona que puede reprogramar ahora la deuda», fulminó.
Sin embargo, aunque no lo dicen, el resto de los partidos no quiere ahora hacer «ola» por temor a que se los acuse de acelerar la cesación de pagos. Ayer nuevamente fracasó la posibilidad de que la Cámara baja le quitara los poderes especiales que le fueron otorgados a Cavallo, vía De la Rúa, como castigo a sus fracasos en revertir la mala situación.
Y si faltaba poco, Carlos Menem, detenido por el tráfico ilegal de armas, inició una ofensiva ante la Corte Suprema para lograr su libertad y reclamó como salida a la crisis, la dolarización. En réplica, un fiscal pidió que se lo indague por enriquecimiento ilícito.*
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