El ántrax también llegó a la Corte Suprema de Estados Unidos
Las medidas para tratar de contener el avance del ántrax crecen día a día en Estados Unidos, donde una ola de cartas conteniendo esporas de esta bacteria provocó ya tres muertes y sembró el miedo en varias ciudades.
El gobierno estadounidense sigue tratando de exhibirse en calma para evitar que el pánico se extienda entre la población, pero –también silenciosamente– sigue buscando la forma de enfrentar la aparición de la enfermedad.
Numerosos trascendidos circulan en la capital norteamericana, alentados en especial por el acuerdo para comprar cien millones de tabletas del antibiótico Cipro, lo que –para algunos analistas que lo señalan en voz baja– podría significar una cercana campaña de tratamiento a escala masiva.
Por ahora son decenas de miles las personas que están siendo tratadas después de descubrirse que podrían haber estado expuesta al contacto con las esporas. Se trata de carteros que manipulan el correo, empleados de instituciones federales y de redacciones periodísticas, entre otros.
Hasta ahora son doce los casos confirmados de la enfermedad en Estados Unidos, donde el ántrax se abatió sobre una población todavía conmovida por los ataques terroristas contra el Pentágono y las Torres Gemelas de Nueva York, que el 11 de setiembre dejaron miles de muertos.
En declaraciones a la red televisiva NBC, el director de la compañía Titan Corporation, de San Diego, reveló que varias toneladas de correo fueron llevadas desde Washington a una planta en Ohio, para ser sometidas a un proceso de esterilización con electrones similar al que se utiliza con los instrumentos medicinales.
La Titan acordó un contrato por 26 millones de dólares con el correo estadounidense para la utilización de la tecnología de su subsidiaria Surebeam. La empresa postal nacional aplicará los equipos de radiación de electrones en la zona metropolitana de Washington.
Mientras las autoridades se preparan para enfrentar una amenaza que, prevén, se extenderá por los próximos meses, nuevos rastros de ántrax se descubrieron hoy en los edificios de la Corte Suprema, el Departamento de Estado y el Ministerio de Salud, todos ubicados en la capital.
El vocero del Departamento de Estado, Richard Boucher, dijo que los rastros de la bacteria se descubrieron en dos lugares dentro del ministerio y en sacas de correo dirigidas a otro edificio de la cancillería y a la embajada de Washington en Lima.
En la Corte Suprema, cerrada desde el viernes cuando se detectó que correo dirigido al edificio del tribunal contenía ántrax, rastros de la bacteria se descubrieron ahora en el interior del edificio, en una oficina postal en un subsuelo.
Con el tribunal cerrado, los nueve jueces de la Corte Suprema debieron reunirse ayer en otro edificio, por primera vez desde 1935, cuando se inauguró el imponente palacio en Washington.
En el frente de la investigación sobre los ataques biológicos, los agentes policiales confirmaron que no se encontraron rastros de aluminio en el sobre dirigido a las oficinas del líder demócrata del Senado, Tom Daschle.
La ausencia de aluminio significa además, dijeron los expertos, que no hay en el ántrax descubierto en el Congreso rastros de bentonita, un aditivo químico utilizado para la fabricación de armas biológicas para ayudar a las esporas a expandirse más fácilmente a través del aire. *
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