Combatientes paquistaníes prontos para luchar junto al régimen Talibán

Miles de miembros armados de las tribus paquistaníes esperaban este domingo una señal de los talibanes para cruzar la frontera afgana y unirse a la lucha contra Estados Unidos, mientras otros militantes cortaron la «ruta de la seda», que conduce a China, en protesta por los bombardeos norteamericanos.

Una columna de entre 6.000 y 10.000 hombres de la etnia pashtún, mayoritaria en Afganistán, pernoctó en el poblado de Mahmud Kot, en la región tribal de Bajaur, al norte de Peshawar (noroeste de Pakistán), donde «esperaban una señal de los talibanes» para sumarse a la «yihad» (guerra santa).

En el norte de Pakistán, militantes armados cortaron la «autopista de Karakoram» y amenazaron con disparar contra los vehículos que intenten pasar por la fuerza.

En la frontera afgana, Sufi Mohammad, líder del movimiento Tehrik Nifaz-i-Sharia Mohammadi (TNSM, que reivindica la aplicación de la ley islámica), encabeza la columna que partió rumbo a Afganistán, según el Ministerio del Interior paquistaní.

Según un portavoz del TNSM, los hombres están fuertemente armados y llevan con ellos kalashnikovs, lanzacohetes, espadas y hachas.

El gobernador de la provincia del Noroeste, Syed Iftijar, aseguró que se desplegaron tropas militares en la región y agregó en una reunión con ediles locales que las autoridades no impedirían el paso de los guerreros si intentan forzar su entrada en Afganistán.

«Si alguien quiere participar en la jihad en Afganistán, lo enviaremos con flores en el cuello si no perturba el orden en Pakistán», declaró.

La situación es preocupante para el Gobierno paquistaní, que apoya la campaña aérea de Estados Unidos contra Afganistán y ordenó a los talibanes que dejen de recibir combatientes paquistaníes.

En Afganistán, el ministro de Relaciones Exteriores de la oposición armada, Abdulá Abdulá, pidió a Islamabad que impida el paso de los hombres armados. «Pakistán no puede afirmar que colabora con la alianza internacional, conseguir ayuda para su deuda y permitir a miles de personas que crucen la frontera para combatir en Afganistán», explicó.

En las zonas tribales existe un fuerte sentimiento protalibán. En esa región se produjeron numerosas manifestaciones antiestadounidenses desde el inicio de los bombardeos el 7 de octubre.

En el norte, cientos de camiones y autos están bloqueados en la autopista de Karakoram desde el pasado jueves.

Los rebeldes se comprometieron a mantener el bloqueo mientras Pakistán siga apoyando Estados Unidos.

También piden la liberación de Maulana Fazlur Rehman, dirigente de un partido radical islámico, el Jamiat Ulema-i-Islam (JUI), así como otros líders fundamentalistas, detenidos por haber organizado manifestaciones antiestadounidenses.

La autopista, de unos 500 kilómetros, une a Oriente Medio con China y sube hasta 3.000 metros de altitud.*

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