Ofensiva judía deja rastro de destrucción en pueblo palestino
Los soldados israelíes dejaron tras de sí un rastro de destrucción y sangre en el pueblo palestino de Beit Reema en Cisjordania el jueves tras un ataque en el que mataron a cinco policías palestinos.
Algunas familias se sentaron sobre los escombros de tres casas que aseguraron habían sido destruidas durante la incursión. Otra fue reducida a cenizas y varios coches y postes de electricidad habían sido destrozados por los tanques, dijeron.
«Mi marido murió hace unos años y esta casa era lo único que teníamos mis cincos hijos y yo. Ahora no tenemos casa, los soldados no nos dejaron sacar nada antes de demolerla», dijo Hana’ Ahmed, limpiándose las lágrimas de la cara. El ejército israelí dijo que había entrado en este pueblo de 4.000 habitantes, unos 32 kilómetros al norte de Jerusalén, para arrestar a los asesinos del ministro de Turismo, Rehavam Zévi.
Y aseguró que la Autoridad Palestina había sido informada con anticipación y se advirtió al comandante palestino del pueblo que sus tropas no sufrirían daño si no atacaban.
Según Israel, los cinco policías palestinos muertos durante la incursión habían abierto fuego contra las fuerzas israelíes. Pero los habitantes del pueblo negaron esta versión. «Mataron a un hombre de la seguridad nacional que estaba durmiendo bajo un árbol», dijo Ibrahim al-Rimawi, un maestro. La Autoridad Palestina acusó a Israel de realizar una matanza y declaró el jueves como día oficial de luto. Otro residente, el doctor Bassem Rimawi, dijo que los soldados israelíes le llevaron a revisar a algunos de los muertos y heridos seis horas después que comenzó la incursión a las 02.00 hora local (medianoche GMT). *
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