Berlín: enorme avance electoral del Socialismo Democrático
El Partido del Socialismo Democrático (PS) logró el domingo en las elecciones municipales de Berlín un extraordinario avance, al obtener en la parte oriental casi el 50 por ciento de los votos, pasando a formar por primera vez la mayoría en todos los parlamentos distritales.
En el distrito de Lichtenberg-Hohenschönhausen obtuvo el 53,2 por ciento y en Marzahn-Hellersdorf el 52,9 por ciento de los votos emitidos.
Casi 23 por ciento de los votantes en ambas partes de Berlín lo hicieron por el PDS, con la particularidad importante de que el 33 por ciento de los jóvenes nuevos votantes lo hicieron por el PDS.
Con estas cifras categóricas, la vieja capital alemana se presenta políticamente más dividida que antes, y el resultado es considerado en filas del PDS como «un verdadero grito de advertencia desde el este», que no debería ser desoído.
Gaby Zimmer, presidenta del PDS, dijo que nadie debería atreverse a ignorar a esta masa de electores y el candidato del PDS para el cargo de alcalde, Gregor Gysi, expresó que quien desestime el dictamen de las urnas en la parte oriental «renuncia a la unificación real de la ciudad», dividida hasta 1990, luego de la derrota del nazismo.
Sin coalición no es posible gobernar
Si bien la socialdemocracia (SPD) venció en los comicios del domingo pasado, al lograr el 29,7 por ciento de los votos, ocupando su candidato Klaus Wowereit en el futuro el cargo de alcalde, su caudal electoral no alcanza para obtener la mayoría parlamentaria imprescindible para gobernar.
Los socialdemócratas necesitan formar una coalición con otros partidos. Menudo problema, ya que los votos de los Verdes no son suficientes y un arreglo con la Unión Demócrata Cristiana, que sufrió un verdadero desastre al perder más del 17 por ciento de su electorado, es improbable.
También pueden unirse los socialistas con los Verdes y los liberales, la llamada «coalición de los semáforos», haciendo alusión a los colores rojo, amarillo, verde de estos partidos.
El PDS sin embargo considera posible y lógico una coalición con la socialdemocracia, porque le daría al gobierno la estructura y la fuerza política necesarias para sacar adelante las finanzas berlinesas en franca bancarrota. Corrientes socialdemócratas, el propio alcalde electo, Wowereit, no excluyen la unión con el PDS ya que el resultado electoral subrayó su fuerte presencia política como un factor a tener en cuenta.
El canciller Schröder la ve problemática por la resistencia de gran parte de los afiliados, que no pueden ser ignorados.
La reacción presiona contra una coalición rojo-rojo
Por otro lado, hay una fuerte presión de la derecha para impedir una coalición SPD-PDS, que por los colores de ambos partidos es llamado rojo-rojo.
Se quiere impedir que ambas fuerzas de origen socialista se unan para llevar adelante medidas que puedan solucionar los graves problemas financieros que sufren los habitantes de Berlín. El anterior alcalde democristiano de Berlín dejó una voluminosa deuda de 78.000 millones de marcos.
Un poderoso argumento para la unión «rojo-rojo» es, según los políticos del Socialismo Democrático se incorporen también los Verdes al gobierno de la capital alemana, su partido no pondría obstáculos. En las próximas semanas se ha de definir este intrincado problema.
Finalmente es de destacar que el PDS logró avanzar en los sectores occidentales de Berlín, donde durante decenios dominaban corrientes antimarxistas. El PDS obtuvo allí siete por ciento de los votos y estará representado en todos los parlamentos distritales.
Estos éxitos se pudieron obtener a pesar de la campaña furibunda de la prensa contra el PDS, único partido que se opuso en el Parlamento a las acciones belicistas en Afganistán.
Fueron acusados de «traidores» de los valores fundamentales de la democracia libre y occidentalista».
Los pronósticos eran de retroceso y de una debacle electoral, pero los hechos son de un franco avance en toda la línea, y un apoyo a la posición de rechazo de la guerra como arma para combatir al terrorismo.
Sin duda, muchos partidarios de la paz y de la convivencia pacífica entre los pueblos, le dieron sus votos a quienes se jugaron por la paz, cuando todos los partidos alemanes apostaron a la guerra.
En suma, un resultado electoral muy positivo y auspicioso, que señala una recuperación de la izquierda alemana en franco desarrollo y renovación ideológica. *
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