La segunda esposa del Sha de Irán vivía en su exilio de París

Murió Soraya, "la reina triste"

Nacida en 1932 en Ispahan, de madre alemana y padre iraní, terrateniente de la tribu de los Bajtiaris y profesor en la escuela de Bellas Artes, Soraya fue educada en el colegio «Behcht Aeyn» («Parecido al paraíso»), fundado por misioneros ingleses. Prosiguió sus estudios en Suiza, Alemania y Gran Bretaña.

El Sha de Irán, que acababa de divorciarse de la hermana del rey Faruk de Egipto, quedó prendado por su belleza, sus hermosos ojos verdes y su alcurnia. Su abuelo había sido «Sardar Assad» (jefe supremo) de la tribu de los Bajtiaris, en tierras en las que había importantes yacimientos petroleros.

Se casó con ella el 12 de febrero de 1951 en el palacio de Golestán, ante la presencia de 2.000 invitados.

Sus siete años de «reinado» no fueron siempre fáciles. Era emperatriz cuando hubo el golpe de estado del primer ministro, el doctor Mohammad Mossadegh, en 1953, y la pareja se vio obligada a exiliarse un tiempo en Roma.

Bella y elegante, dulce y reservada, era muy popular en los círculos iraníes. Pero Soraya nunca tuvo hijos y la pareja se divorció el 13 de febrero de 1958, justo siete años después de su boda. Obtuvo de por vida el título de princesa imperial, un pasaporte diplomático y bastante dinero para llevar una vida holgada.

Entonces inició una vida «dorada» de nómada y exiliada. Soraya recorrió todo el mundo, acompañada por su madre, «para olvidar»: las Bermudas, Nueva York, la Costa Azul, Los Angeles, Montecarlo, Madrid, Cannes, India, Roma, Munich… Fue recibida en todas partes y siguió siendo portada en los diarios sensacionalistas, como cuando estaba casada con el Sha. Su simple presencia bastaba para realzar una fiesta o recepción.

Ella, que siempre había soñado con ser actriz, interpretó en 1965 su única película: «Los tres rostros de una mujer», que fracasó estrepitosamente pese a un éxito de taquilla, motivado por la curiosidad que despertaba.

Es en el mundo del cine donde conoció al segundo hombre de su vida, el director de cine italiano Franco Indovina. Vivieron nueve años juntos pero su amado murió en un accidente de aviación en 1972.

En 1991, publicó un libro autobiográfico «El palacio de las soledades».

Continuó con esa vida nómade del jet-set, fue a menudo una de las diez mujeres más elegantes del mundo y su rostro de «princesa triste», al estilo de Ava Gardner, escondido detrás de gafas de sol oscuras, apareció en portada de numerosas revistas del corazón.

Soraya Esfandiary, segunda esposa del Sha de Irán, falleció este jueves de muerte natural en París. *

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