Las nuevas víctimas son un empleado del Departamento de Estado y otro de la NBC

El ántrax volvió a atacar en Estados Unidos

El vocero del Departamento de Estado, Richard Boucher, confirmó que el empleado –que trabaja en la oficina que maneja el correo de la cancillería en Sterling, Virginia– fue internado el miércoles con síntomas de gripe, y que luego resultó positivo al test del ántrax.

El empleado resultó afectado por la versión pulmonar de la enfermedad, que es la más letal y ya mató a tres personas, un reportero gráfico de una editorial en Florida y dos carteros en Washington.

El Departamento de Estado entró así en la lista de los objetivos de los ataques bioterroristas con ántrax, después que una carta con las esporas de la bacteria llegara a las oficinas del líder demócrata del Senado, Tom Daschle, y otra fuera detectada en la oficina postal que maneja el correo de la Casa Blanca, una instalación militar ubicada a pocos kilómetros de la sede presidencial.

Al mismo tiempo que Boucher daba su anuncio, el jefe de la oficina para la Seguridad Interior, Tom Ridge, informaba que el ántrax que llegó a la oficina de Daschle –y que obligó a un inédito cierre del Congreso y a la imposición del examen a cientos de personas– «es altamente concentrado, es puro».

En una nueva demostración de que el gobierno norteamericano finalmente considera que el envío de cartas con ántrax forma parte de un ataque bioterrorista, Ridge dijo que «claramente estamos enfrentando a un enemigo en las sombras, gente que no tiene consideración de la vida humana».

La aparición del brote de ántrax fue señalado por Washington como el «frente interno» de la guerra contra el terrorismo lanzada tras los ataques del 11 de setiembre contra el Pentágono y las Torres Gemelas de Nueva York, que dejaron miles de muertos.

A principios de este mes, Estados Unidos inició una ofensiva militar sobre el régimen talibán de Afganistán, al que acusa de esconder al líder fundamentalista Osama bin Laden y otros jefes de la organización Al Qaeda, la principal sospechosa de haber organizado los ataques terroristas.

Las cartas con ántrax están dirigidas a redacciones de diarios y televisoras y a edificios federales, conteniendo las esporas de la bacteria y mensajes de odio contra Estados Unidos e Israel e invocaciones a Alá.

Ante las por ahora tenues críticas acerca de cómo las autoridades sanitarias están manejando la crisis, Ridge respondió hoy que el presidente George W. Bush «está muy orgulloso de los funcionarios de la salud a nivel federal, estatal y local, cuyas rápidas acciones sin duda salvaron muchas vidas ante esta nueva y horrible amenaza».

Las críticas se elevaron sobre todo por la tardanza de las autoridades en actuar para proteger a los carteros de Washington, por cuyas manos pasaron las cartas con ántrax dirigidas al Congreso y, según se descubrió hoy, también al Departamento de Estado.

En la capital norteamericana, ya son más de 10.000 las personas que están bajo tratamiento con el antibiótico cipro ante la posibilidad de que hayan podido estar expuestas al ántrax en alguno de los edificios federales o de correos afectados por la contaminación con ántrax.

Todos los carteros de la ciudad están ahora trabajando con guantes y otros elementos protectores, los cuales son utilizados también por los encargados de manejar el correo en los edificios de oficinas de Washington.*

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