Tras 19 días de bombardeos, Washington admite que es muy difícil detener a Bin Laden

Estados Unidos ataca con bombas "racimo" o de fragmentación

«El mundo es grande y existen muchos países. El tiene mucho dinero y goza del apoyo de muchísima gente y claramente no sé cuándo tendremos éxito. Será muy difícil (capturarlo)», reconoció el secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, al diario USA Today.

Así se refirió ante la consulta sobre las posibilidades de Estados Unidos para capturar al principal acusado de los atentados perpetrados el 11 de setiembre, la causa del inicio de los bombardeos, el 7 de octubre, contra el régimen talibán que da refugio a Bin Laden.

«Arruinaremos el régimen talibán, pero quizás nunca podremos detener a Bin Laden», afirmó Rumsfeld, mientras en Washington se discuten las opciones para instalar un gobierno pos-talibán.

Naciones Unidas, en tanto, criticó hoy al gobierno del presidente George W. Bush por haber utilizado bombas de fragmentación contra el pueblo de Herat el lunes pasado, donde nueve civiles murieron, dijo la vocera de la ONU en Pakistán, Stephanie Bunker.

La Casa Blanca, en un intento por calmar a la opinión pública por las declaraciones de Rumsfeld, habló por medio del vocero de Bush, Ari Fleischer: «Tenemos en cuenta que siempre que hay que detener a Bin Laden. Continuamos la búsqueda para capturarlo».

Frente a los periodistas, el propio jefe del Pentágono intentó hoy dar una leve marcha atrás a sus explosivas declaraciones: «Pensamos en detenerlo pero todavía no lo hicimos, se está moviendo, no sabemos dónde está y su organización sigue funcionando».

«Al Qaeda tiene presencia en muchos países. Estamos trabajando en varios frentes en todo el mundo», dijo Rumsfeld. Mientras tanto, Estados Unidos lanzó bombas de fragmentación, cuya prohibición es reclamada por la ONU y la Cruz Roja, en el norte de Kabul, posiciones de los guerrilleros talibán que combaten contra la opositora Alianza del Norte, según la agencia talibán Bakhtar.

La oposición intenta tomar Mazar i Sharif, ciudad estratégica del norte donde predomina la etnia uzbeka.

La agencia AIP, en Pakistán, informó que aviones bombardearon un camión en el cual viajaban civiles en la ciudad de Kandahar provocando numerosos muertos y decenas de heridos.

Los bombardeos golpearon además de Kandahar, centro de poder del líder talibán, el molá Mohammed Omar, la ciudad de Herat, en el oeste del país, informó la red televisiva Al Jazira, presente en territorio talibán. Desde Pakistán, miles de hombres pertenecientes a la etnia pasthu están listos para cruzar la frontera hacia Afganistán para luchar en la jihad (guerra santa) convocada por el molá Omar y Bin Laden contra Estados Unidos y su coalición.

La movilización es organizada en Peshawar por el partido integrista Tehrir Negaz-i Sharia.

Voceros del gobierno en el exilio de Burhanuddin Rabbani informaron que los ataques con bombas de fragmentación «son ineficaces» y «son operaciones que favorecen a los talibán».

Incluso el ex primer ministro Guilbuddin Hekmatyar, héroe de la resistencia antisoviética y enfrentado al talibán dijo desde su exilio en Irán que los ataques han movilizado a los afganos a defender a su país, «más allá del Talibán».

«Yo mismo he decidido viajar para defender a mi país», afirmó, y se opuso a la continuación de las acciones durante el Ramadán (mes sagrado musulmán), que comienza el 17 de noviembre.

Desde Washington, la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Pentágono estudian la forma de encauzar un eventual gobierno pos-talibán.

Rumsfeld dijo que a periodistas que «los talibán deben ser derrocados y sustituidos», aunque no dijo por quién.

El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, afirmó ante el Congreso que el futuro gobierno afgano «debe tener una amplia base y no ser dominado por Pakistán», que podría favorecer a los talibán, por presiones internas de la etnia pashtu. «Los talibán deben dejar el poder. Están con Al Qaeda. Pero el nuevo gobierno no funcionará si es impuesto por un solo país», afirmó Powell.

Con el correr de los días Estados Unidos se opuso cada vez más al plan diseñado por la dictadura paquistaní para el pos-talibán e intenta refrendar otros acuerdos con países vecinos para iniciar una transición.

Entre estos países están Irán, India, Uzbekistán, Tadjikistán, Turkmenistán y, sobre todo, China y Rusia.

La cuestionada eficacia de los bombardeos y la situación diplomática para armar un gobierno sustituto del Talibán fue motivo del diálogo entre Bush y el príncipe heredero de Arabia Saudita, Abdulá, y el de Bahrein, Salam Bin Ham al Khalifa.

La prensa estadounidense informó que fuentes diplomáticas expresaron que existía cierto malestar con la monarquía de Riad «por las ambigüedades con la que maneja la situación» en torno a Bin Laden, uno de los hijos de la familia de la que fue socio el rey Fahd en empresas constructoras.*

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