El Sinn Fein es el partido más rico gracias a los aportes de norteamericanos

El desarme del IRA influido por los atentados a EEUU

«Ni una sola bala», esta fue durante décadas la consigna que el IRA, principal formación paramilitar católica de Irlanda del Norte, defendía ante los repetidos llamamientos al desarme.

Y sin embargo, el ejército clandestino inutilizó el martes una cantidad considerable de armas, ante la mirada de inspectores internacionales.

El desarme del IRA –que ya respetaba un alto el fuego desde 1997– es sin duda una de las raras consecuencias afortunadas de los atentados que causaron más de 5.000 muertos en Estados Unidos. «El IRA y otras organizaciones similares comenzaron de aquella a sentir la presión», consideró Seamus Dunn, experto en el centro de estudios del conflicto norirlandés en la universidad del Ulster de Belfast. La principal fuente de respaldo político y financiero a la causa de una Irlanda unida, es decir Estados Unidos, comenzó a plantearse interrogantes y a poner condiciones.

Los católicos republicanos y nacionalistas militan por una unificación de Irlanda del Norte con la vecina república de Irlanda, mientras que los protestantes unionistas insisten en el mantenimiento de la provincia en el seno de la corona británica.

«Gerry Adams y Martin McGuinness (dirigentes del Sinn Fein, brazo político del IRA) estaban acostumbrados a ser halagados en Estados Unidos durante los años de (Bill) Clinton» (ex presidente estadounidense), opinó Henri Patterson, otro profesor de la Universidad del Ulster. «Se vieron sometidos a una presión enorme por parte del equipo de (el actual presidente norteamericano George) Bush para probar que no están vinculados al terrorismo internacional», indicó Patterson en un artículo publicado por el Times. Al parecer, la comunidad estadounidense de origen irlandés también cambió su actitud, sobre todo los ricos empresarios, que posiblemente contribuyeron a financiar el partido. «El Sinn Fein es probablemente el partido más rico de Irlanda del Norte gracias a la ayuda recibida de parte de los norteamericanos oriundos de Irlanda, dispuestos a pagar 500 dólares para participar en un almuerzo de apoyo», opinó Dunn.

«Existen elementos que permiten pensar que ese apoyo comenzó a reducirse después del 11 de setiembre y eso preocupó» a los republicanos, agregó ese especialista. Los republicanos tuvieron que afrontar una desgraciada coincidencia: la detención el pasado mes de agosto en Colombia de tres irlandeses, miembros del IRA, que habían mantenido durante varias semanas contactos con guerrillleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), un grupo implicado en el tráfico de droga. Los enemigos del movimiento republicano se apresuraron a decir que los valerosos combatientes de la libertad eran quizás, al menos algunos de ellos, vulgares traficantes de droga.

En ese contexto y con un Sinn Fein en plena progresión electoral –se convirtió en junio pasado en el primer partido católico del Ulster–, «el IRA se había convertido en una carga», juzgó Patterson.

Sin embargo, Adams niega esos análisis afirmando que «el IRA no está sometido a ninguna presión aparte de la de su base», aseguró ayer miércoles.

Pero fue él quien hizo el lunes un llamamiento solemne al «ejército del pueblo» para que iniciase su desarme.*

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