Las FARC colombianas deberían seguir el ejemplo del IRA, opina un experto colombiano
Las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) deberían anunciar un desarme tal como lo hizo el Ejército Republicano Irlandés (IRA), opinó ayer miércoles el analista colombiano Ernesto Borda, un experto en diversos procesos de paz.
«La reflexión de las FARC debería ser la misma del IRA por cuanto si el interés de la guerrilla marxista es prolongar el conflicto deberá estar notificada de que tal decisión supondrá una condena multilateral unánime y una pérdida muy rápida de respaldo internacional, como ya se insinuó en los casos de México, la Unión Europea (UE) y Estados Unidos», dijo Borda.
El analista colombiano señaló, en declaraciones al diario bogotano El Tiempo, que «el desarme del IRA tiene origen en una constatación de la persecución internacional contra el terrorismo y, por lo tanto, de la urgencia de resolver los aspectos pendientes de la paz (en Irlanda del Norte) para dejar en claro su voluntad política y su abandono total al terrorismo».
El IRA anunció el martes el inicio de su desarme, en un gesto sin precedentes en la sangrienta historia de esa formación paramilitar, que podría impulsar el esquema de pacificación de Irlanda del Norte, en punto muerto desde hace semanas.
La decisión del IRA, destacada ampliamente por la prensa colombiana, no fue comentada de inmediato por los líderes de las FARC, la mayor y más antigua de las guerrillas comunistas latinoamericanas, con unos 16.500 combatientes.
Estados Unidos considera como «organizaciones terroristas extranjeras» a las FARC y al Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista) –segunda guerrilla de Colombia, con 4.500 hombres–, así como a los paramilitares de ultraderecha del país andino.
El grupo marxista lleva a cabo desde enero de 1999 un proceso de paz con las autoridades, el cual se halla paralizado desde el 17 de octubre último por la negativa de las FARC a sentarse a dialogar hasta tanto el gobierno no suspenda los controles militares alrededor del área despejada de 42.000 km2 del sur del país, escenario del diálogo y bajo control rebelde desde hace tres años.
El presidente Andrés Pastrana, cuyo mandato terminará el 7 de agosto de 2002, reiteró el martes que no acepta las nuevas exigencias rebeldes y llamó a la jefatura de las FARC a no dilatar el inicio de la discusión de una posible tregua bilateral y el acuerdo sobre al cese al fuego y las hostilidades, en el marco de las negociaciones de paz.
Los líderes políticos, incluso del gobernante partido Conservador colombiano, creen que el esquema de pacificación está por romperse y que el país debe prepararse para una escalada de violencia, en medio de la campaña proselitista con miras a las elecciones legislativas de marzo y las presidenciales de mayo próximo.
El alto mando militar y diversos dirigentes de la derecha política de Colombia afirman que las FARC han utilizado la zona del despeje para rearmarse, entrenarse en tácticas de terrorismo al mando de presuntos integrantes del IRA, esconder allí a las personas secuestradas y traficar con cocaína, y no para dialogar sinceramente por la paz.
Tres señalados integrantes del IRA –Niall Connolly, Martin McCauley y James Monaghan– se hallan detenidos en Bogotá desde el pasado 11 de agosto, bajo cargos de entrenar a los guerrilleros de las FARC en el manejo de explosivos, en la zona de 42.000 km2, y de ingresar al país andino con documentos falsos, aunque aún no fueron inculpados formalmente.
Gerry Adams, presidente del Sinn Fein, ala política del IRA, reconoció el lunes pasado en Belfast que Connolly (36 años) era el representante de ese partido en Cuba.*
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