El traductor talibán tiene una hija norteamericana
Hamad Ratib Popal, el intérprete del embajador de Kabul en Afganistán, vivió mucho tiempo en Estados Unidos donde tiene a su hija y a su ex esposa, pero ahora se transformó en una de las «voces» más conocidas de los talibán, el régimen contra el que lucha Estados Unidos.
Ratib, apareció a menudo en la televisión de todo el mundo al lado del embajador Abdul Salaam Zaeef, con aire marcial, turbante y barba llamando la atención de mucha gente.
Un autorizado diario internacional árabe, Asharq al-Awsat, escribió hoy que él sería un integrista egipcio, buscado por «actividades subversivas».
Citando a su familia y viejos compañeros de escuela, el diario escribió que se llama Abdel Aziz Moussa al-Jamal, que forma parte del movimiento islámico radical egipcio Jihad islámica, y que es colaborador de Ayman al-Zawahri, también él egipcio, brazo derecho del hombre más buscado del mundo, Osama bin Laden.
«Todo lo que escribieron son mentiras», dijo por teléfono a ANSA Ratib, que tiene 38 años, y habla un inglés claro y fluido.
«Soy afgano, pashtun, de Kandahar. No soy egipcio y tampoco capaz de hablar árabe», precisó con calma.
La mayor parte del movimiento de los talibán está formado por pashtun, originarios del sudeste de Afganistán.
El equívoco lo causó probablemente el hecho de que Ratib lleve una venda negra en uno de sus ojos, pero él explicó la circunstancia de este modo: «La llevo desde 1979, cuando, a los 15 años, fui herido mientras como mujaidin luchaba en Kabul contra la invasión soviética».
Katib agregó que más tarde, en 1984, dejó Afganistán para ir a vivir a Estados Unidos.
En este país se transformó en un hombre de negocios, se casó con una norteamericana y tuvo una hija, Olivia, que hoy tiene 12 años.
Katib se divorció de su esposa hace siete años y, hace tres, regresó a Afganistán.
«Ahora estoy con el embajador, incluso antes de que lo fuera. Soy su amigo, le hago de intérprete, pero no soy un funcionario gubernamental».
El hecho de estar abiertamente de parte del enemigo de Estados Unidos no parece crearle grandes problemas en la relación con su hija Olivia, que aún vive en Estados Unidos.
«Hablo con ella, dijo, la última vez fue hace menos de una semana».*
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