Gobierno de Colombia pide prepararse para guerra abierta contra FARC
El oficialista Partido Conservador de Colombia señaló el martes que el plan de paz del gobierno con las FARC está llegando al final con más pena que gloria y llamó a prepararse para una guerra abierta, en medio de denuncias de que los rebeldes poseen misiles y otras armas pesadas.
«Las FARC han notificado al país que no les interesa la negociación, que no quieren avanzar en ello, y me parece que el país tiene que prepararse para una ruptura y para una época muy dura, probablemente con una escalada terrorista todavía más fuerte», dijo el presidente del partido Conservador, el senador Carlos Holguín.
El dirigente añadió que a muchos colombianos «se les agotó la paciencia» con el proceso de reconciliación sin cese al fuego que se inició el 7 de enero de 1999 entre el Gobierno del presidente Andrés Pastrana y las marxistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, 16.500 combatientes), en la zona despejada de 42.000 km
Los congresistas del comité de acusaciones de la Cámara de Representantes (baja) iniciaron entretanto una investigación preliminar para establecer el comportamiento de Pastrana ante los supuestos delitos cometidos por las FARC en la región del despeje.
«Se trata de recabar y evaluar diversas pruebas para decidir si archivamos la causa o iniciamos una investigación formal contra el presidente», dijo a la prensa el legislador oficialista Javier Devia, miembro del comité de acusaciones y a cargo del caso.
La jefatura militar y diversos líderes de la derecha política afirman que las FARC han utilizado la zona para rearmarse, entrenarse en tácticas de terrorismo, esconder allí a las personas secuestradas y traficar con cocaína, y no para dialogar sinceramente por la paz.
Devia señaló que los investigadores del Congreso tienen previsto oír los testimonios del alto comisionado para la paz del Ejecutivo, Camilo Gómez, otros altos funcionarios gubernamentales y los jefes militares para decidir si inician una pesquisa formal contra el jefe de Estado, que enfrenta la crisis más aguda del proceso de reconciliación.
Los observadores consideran que la ruptura del esquema de paz supondrá el inicio de la guerra total en Colombia, en medio de la campaña proselitista con miras a las elecciones legislativas de marzo y las presidenciales de mayo próximo, y de la lucha mundial contra el terrorismo impulsada por Estados Unidos.
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