Hasta que no haya acuerdo con los gobernadores no habrá novedades

De la Rúa demora anuncios y genera nerviosismo

ISIDORO GILBERT

 

Desde la casa Rosada se escucha una sola expresión: hasta que no haya acuerdo con los gobernadores sobre cómo será la relación económica entre la Nación y las provincias, quedan congelados tanto los anuncios económicos que tiene que difundir Domingo Cavallo, así como la reestructuración del gabinete nacional, una decisión anticipada por el Presidente, pero que no se concreta.

Los analistas se preguntan cómo De la Rúa no tenía preparada una rápida respuesta para un escenario que venía cantado y empiezan a especular con que sus vacilaciones tienen mas que ver con su personalidad que con los lógicos tironeos dentro de núcleo de colaboradores, o los que existen entre los gobernadores con la administración central. Y ni qué hablar frente al descontento económico y social.

Dicen e insisten en la Rosada que el inamovible es Cavallo, pese a que numerosos gobernadores, incluso de la Alianza le han pedido su relevo y cambio de orientación económica. De la Rúa sabe que nadie tiene en sus alforjas otro plan que el de déficit cero y que no hay vocación para conseguirlo buscando recursos entre los que a pesar de la crisis, siguen acumulando beneficios respetables. Para muestra sobra un botón: ayer el peronismo que prometió empujar una sesión especial de la Cámara baja, para quitarle a Cavallo poderes especiales para manejar la economía (y sobre todo la deuda externa) no puso los diputados necesarios como para que la sesión pudiera iniciarse.

Un acuerdo clave, como es entre los gobernadores y el gobierno federal, no termina por cerrarse porque Cavallo quiere reducirle los fondos que le corresponden por coparticipación de los impuestos nacionales. Hay, claro, compensaciones, como lograr que los bancos le reduzcan los intereses de las deudas que tienen las provincias, pero en el texto del convenio que propone el gobierno, ese objetivo carece de fechas.

Ayer un grupo que representan a todos los gobernadores, buscaba destrabar el entuerto con el jefe de gabinete Crhystian Colombo. Paciencia tiene el gobierno porque está seguro que los mandatarios terminarán por aceptar, cambio más cambio menos, las necesidades del déficit cero. Pero frente a la opinión pública lo que se exhibe es inmovilismo.

El paquete que tiene Cavallo entre manos para comunicar es de un duro ajuste, que incluiría podas para los gastos de la educación con posibles repercusiones callejeras, recortes de hasta el 30% en el presupuesto de los ministerios, reducción del plantel de trabajadores estatales empujándolos a la jubilación anticipada, eliminación de impuestos que están destinados a alentar la producción del tabaco, o que los combustibles de la Patagonia sean más baratos y así por el estilo.

Y el futuro gabinete, con menos ministerios, por fusión de algunos, sigue siendo una incógnita tanto el organigrama como el modo que se llenarán los casilleros.

Se supone que el futuro elenco ministerial será una mezcla de delarruistas y cavallistas, sin la presencia de radicales críticos del ministro de Economía y sin el Frepaso. Estos deben definir si salen o no del gobierno y cómo serán sus relaciones con la UCR cuando la Alianza parece ya cosa del pasado.

Ayer el Presidente sobrevoló, con el gobernador Carlos Ruckauf, zonas anegadas de la provincia de Buenos Aires donde los dos funcionarios encontraron un clima de hostilidad. Así están las cosas.*

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